El análisis detallado del Presupuesto General del Estado (PGE) 2024 revela una serie de desafíos financieros que podrían impactar significativamente en la estabilidad económica de Bolivia. Más allá del simple examen del gasto público, el foco se centra en las complejidades del financiamiento, con implicaciones tanto para la generación actual como para las futuras.
En el núcleo de la preocupación se encuentra la dependencia continua del crédito público interno y externo. Este enfoque, aunque común, plantea una amenaza directa al bienestar presente y futuro de los bolivianos, quienes asumen el compromiso de utilizar los ingresos públicos para hacer frente a los compromisos de amortización de capital y pago de intereses.
Una situación crítica que se repitió en la gestión actual de 2023 y que podría repetirse en el futuro próximo es el uso de reservas estratégicas, como las barras de oro, para cumplir con los pagos de deuda externa. La restricción actual se ve exacerbada por la tendencia declinante del flujo de divisas y el stock de las reservas internacionales netas del Banco Central de Bolivia.
Cabe destacar que, si bien los desembolsos de deuda externa incrementan el flujo y stock de las reservas internacionales netas, estos podrían ser opacados por los pagos asociados al servicio de la deuda, lo que conduce a una disminución en las reservas.
Otro punto de alarma es el monto considerable de la deuda interna, que, de mantener su crecimiento actual, podría amenazar la estabilidad económica del país en la próxima gestión fiscal.
Además, el proyecto de ley del presupuesto presenta preocupaciones sobre la inclusión de artículos y títulos que, según los principios presupuestarios, deberían ser abordados en leyes específicas en lugar de ser integrados en la legislación presupuestaria. El principio de «Exclusividad» se ve desafiado, ya que la inclusión de normas no directamente relacionadas con el presupuesto podría considerarse una suerte de «contrabando normativo».
En resumen, el análisis crítico del PGE 2024 destaca la necesidad de abordar de manera urgente y cuidadosa estos desafíos financieros para garantizar la estabilidad económica y el bienestar a largo plazo de Bolivia. Como afirmó el analista financiero, Germán Molina Diaz, «El equilibrio entre ingresos, gastos y compromisos de deuda es crucial para el éxito de cualquier presupuesto».





