En medio de un ambiente ya cargado por tensiones institucionales, Edman Lara Montaño volvió a encender la controversia al presentarse nuevamente con uniforme policial, pese a que no figura oficialmente como miembro de la institución. El hecho ocurrió durante el acto de promoción en la Universidad Policial (Unipol), celebrado este viernes y transmitido por el Comando de la Policía Boliviana.
En la invitación oficial al evento, la Policía se limitó a mencionar al “Sr. Vicepresidente del Estado, Edman Lara Montaño”, sin asignarle rango ni investidura policial, un detalle que confirma que no es reconocido legalmente como uniformado. Sin embargo, Lara apareció vestido como tal, provocando incomodidad visible en la alta jerarquía policial encabezada por el general Mirko Antonio Sokol Saravia.
El episodio revive la polémica iniciada el 8 de noviembre, cuando Lara tomó juramento durante su posesión vistiendo el uniforme policial de manera irregular. En aquel entonces afirmó que sería “la última vez” que lo utilizaría. Sin embargo, incumplió su palabra, lo que fue interpretado como una nueva provocación hacia la institución.
Fuentes policiales indicaron que la actitud de Lara no solo tensiona la relación con el Gobierno de Rodrigo Paz, sino que reactiva sospechas sobre sus movimientos dentro de la fuerza. Un alto oficial, que pidió reserva, aseguró: “Existe preocupación porque Lara busca influir en cuadros policiales, pese a no pertenecer al cuerpo”.
De acuerdo con informes internos, el vicepresidente habría intentado ejercer control sobre efectivos, motivado por resentimientos personales hacia quienes impulsaron su baja definitiva por deserción comprobada. “No se trata solo de un capricho; es una disputa de poder”, comentó otro mando policial.
A ello se suma el temor de que Lara busque desestabilizar la disciplina interna, alentando posibles amotinamientos si se concreta un eventual quiebre político con Paz. Voces dentro de la institución advierten que estos movimientos estarían alineados con la estrategia de Evo Morales, quien mantiene un mandamiento de aprehensión pendiente.
El general Sokol, hoy cabeza de la Policía Boliviana, se encuentra en el centro de la tormenta. Su liderazgo será decisivo para contener cualquier intento de interferencia política. “La institución debe mantenerse firme y sin injerencias externas”, habría manifestado en una reunión interna, según fuentes consultadas.
El acto de promoción en la Unipol, que debía ser un momento solemne, terminó así convertido en el episodio más reciente de un conflicto que expone fracturas profundas en el poder y coloca nuevamente al uniforme policial en el centro de una disputa que parece lejos de terminar.




