El Tribunal Supremo Electoral (TSE) confirmó este viernes que Libre ya tiene personería jurídica, pero dejó claro que no podrá competir solo en las próximas elecciones subnacionales. “La organización ha nacido a la vida jurídica”, declaró el vocal Tahuichi Tahuichi, al confirmar que se cumplió con los requisitos legales.
Sin embargo, la validación llegó tarde. La normativa exige que cualquier partido tenga 90 días de antigüedad antes de la convocatoria, publicada el 20 de noviembre. Por ello, Libre no podrá presentarse por sí solo el 22 de marzo de 2026. “La ley es clara y los plazos también”, explicó un técnico del Órgano Electoral.
Pese a este revés, el secretario ejecutivo de Libre, Luis Vázquez Villamor, aseguró que la alianza sigue plenamente habilitada. Recordó que cuentan con el respaldo de Demócratas, el FRI y unas 40 agrupaciones ciudadanas. “Nuestra participación no está en riesgo. Libre sigue en carrera”, afirmó.
El vocal Tahuichi precisó que la aprobación de la personería no requirió votación, pues se trató de una simple verificación administrativa. “Libre logró suficientes firmas, tan sencillo como eso”, declaró, reiterando que el proceso continúa.
Pero la validación llegó envuelta en polémica. El TSE informó que de los 2.235 libros presentados por Libre, 16 fueron devueltos por fallas formales, como actas incompletas o sin transcripción. Y eso fue solo el inicio.
Durante la revisión de 139.317 registros, el equipo técnico anuló cerca de 39.000 firmas por irregularidades graves. Se identificaron 1.251 fallecidos, tres menores de edad, casos de doble militancia, registros duplicados, sobreescrituras, datos incompletos y hasta firmas inexistentes. Un golpe duro para una organización que asegura representar la renovación política.
La senadora de Libre, Tomasa Yarhui, denunció que el proceso estuvo rodeado de hechos “oscuros” y apuntó a “una mano negra” que habría buscado frenar su personería antes de la convocatoria. “Esto no fue casual. Hubo intención de bloquearnos”, afirmó.
Yarhui también cuestionó que la Asamblea mantuviera la exigencia de los 90 días de antigüedad, una norma que —según dijo— favorece a los partidos tradicionales. “Ese artículo fue una mala señal para la población; faltó voluntad política”, aseguró, anticipando que Libre no dejará pasar lo ocurrido.
La validación llegó, pero con heridas visibles. Y aunque Libre celebra haber logrado su registro, deberá enfrentar una elección donde no podrá competir solo, mientras intenta despejar las sombras que aún rodean su proceso.




