La jornada del martes 15 de agosto marcó el inicio del mandato del economista Santiago Peña como el presidente número 51 de Paraguay, acompañado por el ex parlamentario Pedro Alliana, quien asumió como vicepresidente. Entre los desafíos que enfrenta el nuevo mandatario se encuentran la reactivación económica, la lucha contra la pobreza y la corrupción. La toma de juramento se llevó a cabo en presencia de líderes de estado latinoamericanos, el Rey de España Felipe VI y el vicepresidente de Taiwán, entre otras personalidades.
El presidente Peña expresó su convicción de que Paraguay está destinado a ser un actor importante en la comunidad internacional. «Paraguay está llamado a ser protagonista en el concierto de las naciones», afirmó en su discurso de investidura.
Con una formación sólida como economista y una amplia experiencia en el ámbito público, Santiago Peña asume la presidencia de Paraguay en un momento crucial. Su carrera incluye etapas en el Banco Central de Paraguay, estudios en Políticas Públicas en la Universidad de Columbia y trabajo en el Fondo Monetario Internacional.
El nuevo presidente llega al poder respaldado por el Partido Colorado, que ha gobernado el país durante gran parte de las últimas décadas. En su discurso de posesión, Peña agradeció al ex presidente Horacio Cartes, aunque este último enfrenta sanciones por presunta corrupción por parte del Departamento de Estado de Estados Unidos.
La ceremonia de investidura contó con la presencia de líderes de diferentes países, como el presidente de Chile, Gabriel Boric; el presidente de Bolivia, Luis Arce; y el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, además del rey de España Felipe VI.
Uno de los enfoques importantes en la agenda del presidente Peña es su política «glocal», que involucra mantener el reconocimiento diplomático de Taiwán, pero también explorar relaciones comerciales con Beijing en áreas como la agricultura. Esta postura fue reafirmada con la presencia del vicepresidente taiwanés en su toma de posesión.
El presidente Peña destacó la importancia de mantener una relación estrecha con Taiwán y China, manteniendo la soberanía del país. «Negociamos y seguiremos negociando con el mundo sin comprometer nuestra soberanía», aseguró.
En su discurso, Peña comparó la invasión a Ucrania con la «Guerra Grande» que Paraguay enfrentó en el siglo XIX. Además, reafirmó su interés en fortalecer el funcionamiento de Mercosur y mejorar las relaciones con países como Brasil.
En el ámbito local, Peña enfrenta desafíos significativos, como la superación de la pobreza y la lucha contra la corrupción. A pesar de cifras macroeconómicas estables, el país aún debe abordar cuestiones de equidad y justicia social. Peña expresó su compromiso en lograr un país próspero y un liderazgo firme en esa dirección.
El presidente Peña se encuentra ante un Congreso en el que cuenta con mayorías, lo que le brinda cierta ventaja en la implementación de políticas. Sin embargo, deberá demostrar su independencia y liderazgo en un contexto de retos tanto internos como regionales. La revisión de acuerdos en la represa de Itaipú, así como las relaciones con otros países vecinos, también formarán parte de su agenda presidencial.





