En su día 12 de gestión, el presidente Rodrigo Paz lanzó el mensaje más contundente de su administración, asegurando que el nuevo Gobierno “cumplió” en menos de dos semanas lo que —según él— el Movimiento al Socialismo no logró en 7.300 días de mandato. Sus palabras buscan marcar un antes y un después en la narrativa política del país.
Paz afirmó que su equipo logró normalizar la provisión de combustibles, estabilizar el dólar y cerrar lo que calificó como “el ministerio de la persecución”, una estructura estatal que, según su versión, operaba como aparato político del poder. “En 12 días estamos recuperando esa institucionalidad que Bolivia perdió”, declaró con tono desafiante.
El mandatario enfatizó que la velocidad de las decisiones busca responder a un país cansado del deterioro institucional. “12 días vs. 7.300 días. Ahora más que nunca necesitamos una institucionalidad útil y de servicio público”, escribió en sus redes, convirtiendo la comparación en una consigna política.
A pesar del mensaje optimista, Paz fue categórico al advertir que la situación del país es crítica. “Nos dejaron un país hecho trizas”, denunció, asegurando que la reconstrucción será larga y exigirá paciencia, unidad y firmeza de las instituciones estatales.
Dentro del Gobierno, las medidas implementadas son mostradas como señales de ruptura con el pasado. Uno de los puntos más celebrados por sus aliados es el cierre inmediato del “ministerio de la persecución”, acción que Paz argumenta como indispensable para “restaurar la confianza y el Estado de derecho”.
En sectores económicos, la estabilización del dólar —aunque aún observada con cautela— generó expectativas. Empresarios destacaron que “al menos ahora se transmite una voluntad de orden”, aunque advirtieron que se necesitarán reformas profundas para sostener esos primeros pasos.
La normalización del suministro de combustibles también fue presentada como una victoria temprana. Desde el Ministerio de Hidrocarburos señalaron que “la instrucción presidencial fue clara: no puede haber parálisis ni chantaje con el combustible”.
Paz concluyó su mensaje con una frase que ya circula con fuerza en redes: “¡Dale Bolivia, vienen tiempos mejores!”. El presidente parece decidido a instalar un relato épico desde el inicio: reconstrucción acelerada, ruptura total con el pasado y un combate frontal contra lo que él denomina los restos de la vieja maquinaria estatal.





