El caso del Banco Fassil ha tomado un giro inesperado con revelaciones impactantes sobre los créditos vinculados y el presunto manejo irregular de fondos. Según un informe de la Unidad de Investigaciones Financieras (UIF), esta entidad bancaria se prestó dinero a sí misma a través de intermediarios, incluyendo empresarios prominentes en Santa Cruz. El periodista Junior Arias, quien obtuvo acceso a este informe, se vio obligado a salir del país debido a temores por su seguridad tras la muerte del interventor del banco.
El mecanismo utilizado para otorgar los préstamos era sorprendentemente sencillo. Se concedieron créditos que van desde 1,2 hasta más de 426 millones de bolivianos, y los beneficiarios los depositaron en una cuenta perteneciente a Santa Cruz Financial Group. Lo alarmante es que esta sociedad incluye al Banco Fassil como una de sus «empresas del grupo financiero».
El caso del Banco Fassil ilustra claramente el fenómeno de los créditos vinculados, donde las apariencias no se tuvieron en cuenta. Uno de los beneficiados con estos préstamos fue Jorge Chaín Justiniano, director del propio banco, quien recibió 3.688.800 bolivianos. El informe de la UIF destaca a Juan Carlos Sánchez Riera, de la empresa Ferrotodo, como la persona que más se benefició, recibiendo un crédito de 426.289.787 bolivianos.
La lista de beneficiarios con créditos superiores a los 100 millones de bolivianos incluye a tres empresas y un particular. Esto generó una gran cantidad de comentarios y críticas en los programas de Junior Arias. Por lo general, al solicitar un préstamo se espera una garantía cuyo valor supere el monto prestado, pero en estos casos, las garantías apenas superaban el millón de bolivianos.
Santa Cruz Financial Group se presenta como una sociedad controladora encargada de dirigir y administrar SCFG Grupo Financiero, cuyas empresas incluyen a Santa Cruz Investments SAFI, Santa Cruz Securities Agencia de Bolsa, Santa Cruz Vida y Salud, y el propio Banco Fassil.
La misteriosa muerte del interventor del Banco Fassil, Carlos Alberto Colodro, ha sembrado dudas en el país y ha generado llamados a una pronta investigación. Su cuerpo fue encontrado fuera del edificio Ambassador Business Center en Santa Cruz, con signos de golpes en varias partes y la supuesta existencia de una carta póstuma. El presidente Luis Arce, así como los presidentes de las cámaras de Senadores y Diputados, han expresado su preocupación y exigido esclarecimiento.
La incertidumbre en torno a la muerte de Carlos Colodro se ve agravada por las declaraciones de algunos funcionarios que afirman que él les confesó haber sufrido presiones de «altas esferas» y que había decidido renunciar a su cargo. Su esposa también ha compartido que Colodro estaba preocupado por cumplir con los funcionarios del banco y que era una persona responsable y comprometida con su trabajo.





