El presidente de Irán, Ebrahim Raisí, murió en un accidente de helicóptero en la región de Varzeqan, en Azerbaiyán Oriental. El fatal incidente también se cobró la vida del ministro de Exteriores, Hosein Amir Abdolahian, y otros altos funcionarios. Los equipos de rescate localizaron los restos de la aeronave este lunes, tras horas de intensa búsqueda.
Ebrahim Raisí, de 63 años, era conocido por ser un hombre del sistema de la República Islámica. Con su turbante negro y su rostro serio, Raisí fue un protegido del líder supremo, Ali Jameneí, y uno de los favoritos para sucederlo. «Su dedicación al servicio y su firmeza en los principios de la República Islámica eran inquebrantables», comentó un portavoz del gobierno iraní.
Raisí asumió la presidencia en 2021, en unas elecciones con la menor participación en la historia de Irán, apenas el 48,8%. Su llegada al poder fue facilitada por el veto a varios candidatos presidenciales, lo que le permitió ganar con relativa facilidad. Anteriormente, había intentado sin éxito alcanzar la presidencia en 2017, obteniendo el 38% de los votos frente a Hasan Rohaní.
Durante su mandato, Raisí intensificó las políticas de uso obligatorio del velo islámico, lo que provocó la muerte de Mahsa Amini en septiembre de 2022 tras ser detenida por no llevar bien puesto el hiyab. Este trágico suceso desató las mayores protestas en años contra el gobierno iraní, que fueron sofocadas con una brutal represión. «El gobierno de Raisí dejó un legado de represión y violencia», afirmó un activista de derechos humanos.
La administración de Raisí también se caracterizó por su dura postura contra los críticos internos y externos. Durante su mandato, Irán llevó a cabo su primer ataque directo contra Israel, lanzando cientos de misiles y drones en abril de 2023, en respuesta a la muerte de miembros de la Guardia Revolucionaria en Damasco. «Este ataque marcó un punto de inflexión en las relaciones regionales», dijo un analista político.
Antes de ser presidente, Raisí tuvo una extensa carrera en el Poder Judicial, destacándose por su participación en la supervisión de las ejecuciones de presos políticos en 1988, lo que le valió el apodo de «juez de la horca». «Su historial en el sistema judicial es una de las partes más controvertidas de su legado», señaló un experto en historia iraní.
Ebrahim Raisí nació en 1960 en la ciudad santa de Mashad y estudió en seminarios religiosos en Qom. Fue alumno del líder supremo y obtuvo un doctorado en Jurisprudencia y Derecho Privado. Siempre mostró desconfianza hacia Occidente, especialmente Estados Unidos, que lo sancionó en 2019. «Su desconfianza hacia Occidente definió gran parte de su política exterior», concluyó un comentarista internacional.





