La Policía Boliviana ejecutó una depuración inédita tras detectar que varias comisarías del país operaban sin autorización institucional o, peor aún, estaban “abiertas para extorsionar a la gente”. La verificación, activada bajo el Memorándum Circular N.º 82, reveló la existencia de oficinas paralelas que funcionaban fuera de la estructura oficial.
En un comunicado, la institución dejó claro que “las Comisarías Oficiales continúan funcionando con normalidad”, garantizando atención al público conforme a la normativa vigente. El cierre —insiste la Policía— afecta exclusivamente a las oficinas clandestinas que ponían en riesgo a la ciudadanía y vulneraban los estándares de control.
El comandante general, Mirko Sokol, enfatizó que la medida “rige solo para las que funcionaban de forma irregular y con fines extorsivos”. Subrayó que todas las comisarías que operan dentro de las instalaciones formales de Tránsito seguirán atendiendo sin cambios.
Sokol explicó que varias de estas oficinas irregulares habían sido instaladas de forma “arbitraria en dependencias que no tienen nada que ver con Tránsito, como las EPI”. Por ello, el personal que trabajaba allí deberá asumir nuevas funciones o, de ser necesario, salir a patrullar. “Tendrán que cumplir su misión institucional de auxiliar a la gente y olvidarse del tema de la corrupción”, remarcó.
La Comandancia instruyó el “cierre total y ordenado” de todas las divisiones de comisarías de Tránsito a nivel nacional, reforzando la decisión con un segundo memorándum que prohíbe a los policías “solicitar, exigir, aceptar o insinuar la entrega de dinero”. Sokol sostuvo que las medidas buscan “ordenar la casa” y recuperar la confianza ciudadana.
El jefe policial aseguró que la centralización de servicios permitirá evitar abusos: “Se están centralizando estas comisarías, donde deben brindar estos servicios”, afirmó. Al mismo tiempo, fue tajante al describir el objetivo de la depuración: “Con el memorándum buscamos eliminar solo aquellas comisarías que salían en las noches a cobrar”.
En un mensaje directo a la población y a la tropa, Sokol pidió confianza en el proceso: “Tengan la plena confianza de que todo es por el bienestar de cada uno de ustedes”, sostuvo, apuntando a una reestructuración que prioriza transparencia y orden institucional.
Consultado sobre el manejo de hechos de tránsito en carretera, Sokol anunció un cambio clave: las EPI ya no podrán operar comisarías improvisadas. Cualquier accidente, por ejemplo en la ruta a Oruro, deberá ser atendido únicamente por las Direcciones Departamentales de Tránsito, como la de El Alto. Con esta decisión, la Policía busca eliminar controles sin supervisión y garantizar procedimientos claros y fiscalizados.





