El nuevo presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, fue recibido este sábado con el tradicional ritual de la q’oa, una ofrenda ancestral a la Pachamama que marcó su primera aparición pública tras asumir el mando del país. Vestido con un poncho y un sombrero café, el mandatario llegó a las casetas de amautas y yatiris de El Alto para pedir guía espiritual en un contexto en el que Bolivia atraviesa una grave crisis social, política y económica.
Acompañado por cientos de ciudadanos y líderes espirituales, Paz explicó por qué no pudo asistir al ritual del viernes. “No pude llegar, había mucha gente y dirigencia esperando. Si Dios quiere que no llegue, por algo será”, dijo. Luego añadió que su presencia este sábado respondía a un acto de gratitud: “Quería encontrarme con ustedes de la forma más humilde… Con ustedes ya son cinco años que estamos juntos. Cada año fue mejor. Así que, si seguimos así, será un gran año para la patria”.
El propio mandatario fue quien encendió la mesa ritual, gesto que desató un coro de “¡Jallalla!” entre los asistentes, quienes celebraron este inicio simbólico de su gestión. Para muchos de los presentes, este acto fue interpretado como un compromiso público con la armonía y la responsabilidad espiritual del cargo que acaba de asumir.
Los amautas encargados del rito pidieron “sabiduría y fortaleza” para el flamante presidente, confiando en que estos elementos guiarán sus decisiones en los próximos meses. La espiritualidad andina, señalaron, es también un llamado al equilibrio en tiempos de incertidumbre.
Uno de los líderes amautas destacó la importancia del acompañamiento al nuevo mandatario. “Nuestro presidente es joven, tenemos que apoyarlo. Le va bien a él, nos va a ir bien a todos. Ha iniciado muy bien su gestión, por lo que ahora solo resta apoyar las decisiones que junto a su equipo vayan a tomar”, expresó, recibiendo el respaldo de la multitud.
El ambiente estuvo cargado de mensajes de esperanza, con la ciudadanía pidiendo estabilidad y mejores días para un país que busca salir de la crisis. La presencia del presidente, señalaron varios asistentes, simboliza un gesto de respeto hacia la cultura ancestral y hacia quienes lo acompañaron durante su camino político.
Al cierre de la ceremonia, y fiel a su estilo, Paz subió a su vehículo junto a su coordinador político para continuar con una agenda apretada de reuniones, demostrando que, más allá del simbolismo, el trabajo operativo de su gestión ya está en marcha.




