El presidente Rodrigo Paz expresó su indignación pública al denunciar que dirigentes sindicales perciben cifras millonarias amparados en el fuero sindical, mientras protagonizan movilizaciones contra el Gobierno. La declaración fue realizada durante la inauguración del año judicial en Sucre, en un discurso marcado por un tono crítico y confrontacional.
Según Paz, al menos 50 dirigentes sindicales que hoy marchan en La Paz ganan más de 18 millones de dólares al año, una cifra que calificó de escandalosa frente a las demandas salariales que impulsan. “18 millones de dólares, no estoy hablando de bolivianos, y me están pidiendo aumento”, afirmó el mandatario ante autoridades judiciales y representantes institucionales.
El jefe de Estado cuestionó duramente cómo un grupo reducido de dirigentes puede concentrar tal cantidad de recursos, cuando ese monto supera incluso el presupuesto anual de 213 municipios del país. Para Paz, esta realidad revela una profunda distorsión en el uso de la representación sindical.
En ese marco, sostuvo que estos ingresos forman parte de una lógica heredada de los últimos 20 años, en la que —según dijo— se utilizó la representación social para “secuestrar al Estado” y beneficiarse económicamente desde estructuras de poder sindical.
Paz también rechazó el principal argumento de la marcha impulsada por la Central Obrera Boliviana (COB), que sostiene que “Bolivia no se vende”. Para el Presidente, esa consigna carece de sustento frente a la situación económica y productiva actual del país.
“Decían: Bolivia no se vende. Queridos presentes, a Bolivia ya la vendieron toda”, enfatizó. Y añadió con dureza: “¿Acaso hay gas en Bolivia? ¿Acaso hay litio en Bolivia? ¿Qué nos han dejado? Estamos administrando crisis que nos han dejado”, responsabilizando directamente a gestiones pasadas.
Frente a ese escenario, Paz fue enfático al señalar que no comparte ese discurso y planteó un rumbo distinto. “Yo no acepto eso de ‘Bolivia no se vende’. Ya la vendieron. Nosotros vamos a construir una Bolivia productiva, una Bolivia que quiera crecer con reglas claras”, subrayó.
Finalmente, el Presidente aseguró que no dará un paso atrás frente a la presión sindical y afirmó que tomará el ejemplo histórico del Chaco para avanzar con mayor decisión. “No vamos a retroceder, vamos a dar tres pasos al frente”, dijo, e instó a las autoridades judiciales a asumir la misma firmeza en defensa del país y de la institucionalidad.




