La jornada terminó pasada las 22:00 en La Paz, cuando representantes del Gobierno y del sector panificador cerraron un acuerdo que eleva el precio del pan de 0,50 a 0,80 bolivianos por unidad. El ajuste, que comenzó a aplicarse desde ayer, llega en un contexto de presiones económicas y creciente tensión social.
Los panificadores enfatizaron que el incremento no es un capricho, sino una medida necesaria para sostener la producción. “Se ha consensuado entre independientes y federados… Tras la reunión se determinó levantar la subvención total”, declaró un representante del sector, asegurando que el ajuste responde al encarecimiento de insumos y al desgaste financiero acumulado.
El acuerdo también implica el fin de una subvención que durante años contuvo el precio del pan. Con su levantamiento, los panificadores aseguran que podrán operar de forma más estable, aunque reconocen que el impacto será inmediato en el bolsillo ciudadano. La decisión marca un antes y un después en la política de alimentos básicos.
Un punto clave de la reunión fue la deuda de tres meses de harina subvencionada que aún no había sido repuesta. Según el sector, la llegada del nuevo gerente general de EMAPA abrirá el camino para devolver los recursos aportados por los panificadores, un compromiso que busca cerrar tensiones internas y evitar futuros conflictos.
En el encuentro también se evaluó la situación de la cadena de abastecimiento. Panificadores señalaron que el alza refleja la necesidad de “equilibrar costos reales” que ya no podían cubrirse con la subvención. Afirman que el incremento permitirá mejorar la calidad del producto y evitar cierres de hornos.
A pesar del acuerdo, varios panificadores reconocen que la medida podría generar resistencia entre la población, especialmente en sectores populares donde el pan es un alimento esencial. Sin embargo, insisten en que “mantener el precio anterior era insostenible”.
Autoridades gubernamentales destacaron que el diálogo permitió resolver una tensión que llevaba semanas. También aseguraron que seguirán monitoreando la producción y el abastecimiento para evitar abusos en el precio del pan y garantizar condiciones estables para el sector.
Con el nuevo precio ya en vigencia, expertos prevén que el ajuste tendrá efectos en la economía doméstica, mientras los panificadores esperan que esta decisión marque el inicio de una etapa más equilibrada para la industria del pan en el país.





