En el camino hacia las elecciones generales de 2025, al menos seis frentes de oposición han surgido con el objetivo de derrotar al Movimiento al Socialismo (MAS). La reciente firma de un acuerdo de unidad entre expresidentes y líderes políticos busca consolidar una candidatura única.
Este miércoles, los expresidentes Carlos Mesa, Jorge Tuto Quiroga, el empresario Samuel Doria Medina y el gobernador de Santa Cruz, Luis Fernando Camacho, firmaron un compromiso que destaca: “Nos comprometemos a hacer realidad la unidad que garantice una sola candidatura de oposición, sin exclusiones”.
Mientras tanto, el senador Rodrigo Paz impulsa su proyecto político “Primero la Gente”, que busca recoger demandas sociales en 220 municipios. En un reciente encuentro en El Alto, presentó su propuesta de gobierno basada en la distribución equitativa de recursos, bajo el lema “50/50”. “Elegimos pasado o elegimos futuro. El presente y el futuro son nuestra decisión”, afirmó.
Por su parte, el alcalde de Cochabamba, Manfred Reyes Villa, anunció su candidatura tras recibir la personería jurídica de su nueva sigla, Alianza Por Bolivia–Súmate (APB-S). Reyes Villa se suma a otros líderes que buscan liderar la oposición.
El Partido Liberal Boliviano, liderado por el economista Antonio Saravia y el diputado Miguel Roca, también aboga por la renovación de liderazgos y propone elecciones primarias digitales para elegir a un candidato único. “Bolivia pide unidad, pero también renovación de ideas y liderazgos”, sostuvo Roca.
No obstante, algunos candidatos como Chi Hyung Chun y el rector Vicente Cuéllar rechazan alianzas con los líderes tradicionales y abogan por propuestas frescas. Cuéllar enfatizó que la unidad debe construirse alrededor de una visión de país, no de una persona.
En el MAS, las pugnas internas persisten. Evo Morales ha sido proclamado candidato por su ala radical, mientras que el presidente Luis Arce aún no define su postulación. Arce instó a su militancia a trabajar en un nuevo plan de gobierno para evitar el retorno de la “derecha neoliberal”.
Con la convocatoria electoral prevista para abril de 2025 y la jornada de votación fijada para el 10 de agosto, la carrera por la presidencia se perfila como una de las más disputadas de la historia reciente de Bolivia.




