El papa Francisco falleció este lunes 21 de abril a las 7:35 de la mañana, hora de Roma, en su residencia de la Casa Santa Marta, tras sufrir un derrame cerebral. El deceso fue confirmado por el cardenal Kevin Joseph Farrell, camarlengo del Vaticano, a través de un emotivo mensaje oficial: “El obispo de Roma ha vuelto a la casa del Padre”, anunció.
Con 88 años, Jorge Mario Bergoglio atravesaba un delicado estado de salud agravado por una neumonía, diabetes y múltiples afecciones cardíacas. Su deceso marca el final de un papado que dejó una profunda huella en la Iglesia Católica por su compromiso social, su cercanía con los marginados y su visión ambiental. “Con valor y amor universal, nos enseñó el poder del evangelio”, expresó el cardenal Farrell.
El mundo reaccionó con pesar y homenajes. El presidente argentino Javier Milei decretó siete días de duelo nacional y anunció su viaje al Vaticano para asistir al funeral. En Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva también decretó luto nacional y destacó el rol del pontífice en la defensa del medioambiente: “Francisco trajo al Vaticano el tema del cambio climático y alzó la voz por los pobres y refugiados”, señaló.
El cuerpo del pontífice será trasladado este miércoles a la Basílica de San Pedro, donde será expuesto para el homenaje de los fieles. Durante nueve días se celebrarán los tradicionales “Novendiales” litúrgicos, mientras se prepara el cónclave que elegirá al próximo líder de la Iglesia. Según el protocolo, los cardenales electores —menores de 80 años— deberán reunirse en los próximos 15 a 20 días.
Solo cuatro cardenales argentinos estarán habilitados para votar al nuevo papa: “Tucho” Fernández, Vicente Bokalic Iglic, Ángel Sixto Rossi y Mario Poli. Todos fueron nombrados por Francisco, quien eligió personalmente a más del 80% de los actuales cardenales con derecho a voto. “Tucho es el más cercano a Francisco y custodio de su legado doctrinal”, afirman fuentes del Vaticano.
La figura del papa Francisco será recordada por su austeridad, su prédica de justicia social y su impulso a reformas dentro del Vaticano. En su testamento espiritual, difundido horas después de su muerte, reafirmó su amor por la “Iglesia pobre para los pobres” y pidió continuar defendiendo la dignidad humana en todo el mundo.
La reacción internacional también se reflejó en gestos simbólicos: el Coliseo de Roma permanecerá sin iluminación como señal de duelo. En Argentina, se pospusieron sesiones legislativas y cientos de fieles se congregaron en la basílica de Flores, barrio donde Bergoglio creció. La vicepresidenta Victoria Villarruel expresó: “Vengo a acompañar a todos los católicos en el dolor por nuestro Santo Padre”.
Con la cuenta de @Pontifex ya en modo “Sede Vacante”, el mundo católico entra en un nuevo ciclo. La elección del sucesor de Francisco será seguida con atención por millones de creyentes que hoy lloran la partida del “párroco del mundo”, como lo llamó la revista TIME. Su legado, marcado por la humildad, la transparencia y la fraternidad, perdurará como uno de los más significativos del siglo XXI.





