Durante su discurso con motivo del aniversario de la independencia de Bolivia, el presidente Luis Arce sorprendió al dedicar casi la mitad de su mensaje a presentar cifras sobre exportaciones de droga en gobiernos anteriores. Es la primera vez que un jefe de Estado cruza estas cifras en un discurso presidencial, en un intento de calmar la creciente preocupación por el boom del narcotráfico en el país.
En medio de una ola de noticias diarias sobre incautaciones de cocaína tanto en el territorio nacional como en el exterior, la fuga del narcotraficante uruguayo Sebastián Marset se ha convertido en un desafío para las autoridades, quienes han detenido a más de 30 personas, incluyendo funcionarios gubernamentales, en el intento de capturarlo.
El presidente Arce mencionó que en gobiernos «neoliberales» anteriores se produjeron grandes exportaciones de cocaína y citó ejemplos como las 4 toneladas incautadas en 1994 durante la gestión de Gonzalo Sánchez de Lozada y otros casos durante el gobierno de Jaime Paz Zamora (1989-1993). También aludió a nexos de funcionarios con narcotraficantes.
Sin embargo, Arce evitó entrar en detalles sobre volúmenes de cocaína de administraciones pasadas, en cambio, resaltó las cifras de exportación de droga bajo su propio gobierno. Según Europol, en los dos últimos años, Bolivia envió a Europa 17 toneladas de cocaína, además de otros envíos a países vecinos.
El presidente propuso abordar el tema del narcotráfico con medidas e instituciones regionales en lugar de limitarse a acciones nacionales, aunque no proporcionó detalles sobre su propuesta.
Las críticas no se hicieron esperar. El ex presidente Jorge Tuto Quiroga denunció la situación y acusó al gobierno actual de estar implicado en el control del narcotráfico, calificando al país como un «narco-estado».
Además de las cifras sobre narcotráfico, el discurso de Arce se centró en comparaciones estadísticas de su gestión con años anteriores, lo que generó controversia al comparar datos de su tiempo como ministro de economía en 2019 con los de su actual presidencia.
Evo Morales, por su parte, criticó las menciones positivas sobre el aumento de las remesas enviadas desde el exterior, argumentando que esto implica que más personas están abandonando Bolivia en busca de oportunidades laborales.
En otro tema, Arce y el vicepresidente David Choquehuanca coincidieron en culpar a la corrupción de «herencia colonial» y destacaron la necesidad de eliminar la división para alcanzar la complementariedad y la libertad.
El aniversario de la independencia de Bolivia también ha traído consigo tensiones políticas, ya que tanto Arce como Morales buscan definir quién será el candidato del MAS en las elecciones de 2025, y ambos niegan las acusaciones de fraude electoral realizadas por la OEA en 2019. La reciente controversia en torno al caso del narcotraficante uruguayo ha puesto en evidencia la necesidad de revisar el registro de ciudadanos y votantes en el país.




