En una transacción envuelta en controversias, Juan Valdivia Almanza, empresario vinculado al MAS, adquiere Los Tiempos, el decano del periodismo cochabambino fundado hace 80 años. La familia Canelas, vocera del periódico, denuncia la asfixia económica impuesta por el gobierno, incluyendo la negación de publicidad oficial durante 18 años.
En un sorprendente giro, el exdiputado masista Juan Valdivia emerge como el propietario mayoritario de Los Tiempos de Cochabamba, parte del Grupo Valdivia. Este cambio plantea inquietudes sobre la independencia editorial del periódico, considerando la conexión política de Valdivia con Evo Morales y el MAS, así como la tendencia a adquirir medios de comunicación a nivel nacional.
Luz Marina Canelas, directora de Los Tiempos, expone en redes sociales la batalla desigual que enfrentaron, enfrentándose a grupos de avasalladores en defensa del periódico. La compra de Valdivia se caracterizó por multas millonarias injustificadas y la congelación del patrimonio de la empresa.
Este acontecimiento se suma a la creciente lista de medios que caen bajo el control del MAS, incluyendo el caso de La Razón en 2009. A pesar de las promesas de respetar a los trabajadores y mantener el «pluralismo», antecedentes indican una transformación hacia un discurso alineado con el gobierno.
El gobierno boliviano, liderado por el MAS, ha sido criticado por su tendencia a restringir la libertad de prensa y desfavorecer a los medios independientes. El cierre de Página Siete en junio y la anulación de concesiones de frecuencias de radio son señales de un patrón que algunos denuncian como un intento de eliminar voces críticas.
Zulema Alanes, presidente de la Asociación Nacional de Periodistas, alerta sobre los intentos del gobierno de acabar con los medios independientes, mientras los trabajadores en medios afiliados al MAS enfrentan restricciones para organizar sindicatos.
El monopolio del MAS en los medios de comunicación ha llevado a muchos bolivianos a recurrir a medios alternativos y refugiarse en las redes sociales como una forma de acceder a información no alineada con el gobierno.




