La trata de personas está viviendo “su transformación más profunda en décadas”, impulsada por el avance tecnológico y el crecimiento explosivo del crimen organizado en internet. Así lo advirtió Ilias Chatzis, jefe de la Sección de Trata de Personas y Tráfico de Migrantes de la UNODC, en una entrevista con EFE desde Nueva York.
El funcionario llegó a la sede de la ONU para acompañar la adopción de una nueva Declaración Política, aprobada por la Asamblea General, que busca reforzar el compromiso mundial para frenar la trata y proteger especialmente a mujeres, niñas y niños. “La comunidad internacional debe redoblar esfuerzos; la amenaza está cambiando más rápido de lo que se puede controlar”, señaló.
Chatzis reveló que los últimos dos años registraron el mayor número de víctimas en la historia, mientras las redes criminales expanden su alcance y adoptan métodos que, hace poco, parecían impensables. “Los tratantes están diversificando sus operaciones”, afirmó.
Uno de los giros más alarmantes es que el trabajo forzoso ya supera a la explotación sexual como la forma más frecuente de trata. Desde 2019, los casos vinculados a explotación laboral crecieron casi un 40 %. “Siempre existió en altas cifras, pero los Estados no tenían herramientas para detectarlo; ahora lo vemos con más claridad”, explicó.
La dimensión digital ha multiplicado el riesgo. Chatzis advirtió que internet se ha convertido tanto en un mecanismo de captación como en escenario directo del delito. Mencionó los llamados “scam centers”, complejos donde víctimas son obligadas a cometer fraudes masivos en línea. “Son sometidas a torturas físicas y coacción para ejecutar estafas”, detalló, subrayando que se trata de un negocio multimillonario.
La irrupción de la inteligencia artificial agrava el panorama, pues permite crear contenido sexual falso, alterar identidades digitales y manipular evidencia, lo que vuelve a la trata un objetivo dinámico y difícil de rastrear. Por ello, resaltó que 73 países ya firmaron la nueva Convención de la ONU contra la Ciberdelincuencia, un instrumento clave contra estos delitos.
Otro dato inquietante es el aumento sostenido de víctimas menores de edad: hoy, cuatro de cada diez víctimas son niños. “En África Occidental llegan a ser seis de cada diez”, precisó. Este fenómeno está ligado a la desigualdad, migración forzada y emergencias climáticas, factores que elevan la vulnerabilidad infantil.
Chatzis también alertó sobre el crecimiento de la criminalidad forzada, cuando las víctimas son obligadas a cometer delitos que benefician económicamente a los tratantes. Hoy constituye el 8 % de los casos. “La víctima nunca habría cometido el delito sin haber sido sometida a trata”, subrayó, insistiendo en la necesidad de evitar que estas personas terminen criminalizadas.
Finalmente, el experto recordó que, pese a avances legislativos, muchos países carecen de recursos tecnológicos y personal capacitado. Por ello, pidió que los supervivientes participen directamente en la elaboración de políticas. “Sin sus testimonios, llevar un caso a juicio es casi imposible”, concluyó.





