Ya lo dijimos hace meses previendo este panorama que pasará aun más de castaño a oscuro.
«Golpe blando», «golpe judicial», «golpe mediático», «golpe cívico prefectural», «golpe legislativo». Todos son términos acuñados por socialistas «duros y blandos»; es decir, desde los comunistas, neopopulistas, trostkistas hasta los social demócratas.
Su antítesis (Hegel) es la revolución, que se justifica por sí misma (Lenin).
Si tú cometes un ilícito, fuerzas la ley o instrumentalizas la Constitución es «por el bien de la revolución». Pero si la tortilla se da la vuelta, se trata de un «golpe».
La realidad latinoamericana es esa. Así de simple o simplona.
Maduro caerá y los zoocialistas reclamarán al unísono «golpe a la democracia». Lo de Dilma fue legal, pues se aplicó la ley y la Constitución. Socialistas blandos vs socialistas duros, Demócratas vs PT. Pero igual, los derrotados coyunturales dispersan como pólvora la etiqueta «golpe».
Qué pasaría en Bolivia si se activa el referendo revocatorio, y el jefazo pierde?
Inmediatamente los duros saldrán a decir «golpe» y denunciar conspiración como pasó el 21F.
Sudamérica aún carece de una alternativa político-ideológica. No es tema de quién es el caudillo o a qué partido le toca ahora sino buscar otro modelo de administración del Estado.
Mientras esa alternativa se va formando, sigamos viendo de palco la orgía zoocialista entre «golpe» y «golpe»…
PD. Aclaro que yo no estoy de acuerdo con la figura del revocatorio, porsiapaco….
Escribe: Iván Rada



