El Senado de Estados Unidos confirmó a Linda McMahon, exdirectora ejecutiva de la WWE, como nueva secretaria de Educación, a pesar de que el presidente Donald Trump ha expresado su intención de eliminar el departamento.
El nombramiento ha generado controversia, ya que Trump ha reiterado su deseo de traspasar la gestión educativa a los estados. «La excesiva consolidación del poder en el sistema educativo federal está dañando la educación», declaró McMahon tras su confirmación.
Durante su audiencia, la nueva secretaria enfatizó su postura a favor del financiamiento directo a instituciones y familias en lugar de mantener la actual estructura federal. «¿Cuál es el remedio? Financiar la libertad educativa, no el gobierno», afirmó.
McMahon, de 76 años, no cuenta con experiencia previa en educación, pero ha sido una figura clave en el mundo empresarial. Fue presidenta y directora ejecutiva de la WWE de 1980 a 2009 y formó parte del gabinete de Trump en su primer mandato como directora de la Administración de Pequeñas Empresas.
La designación ha generado un fuerte rechazo entre los demócratas y sindicatos de maestros, quienes la ven como una amenaza para el sistema educativo público. «El pueblo estadounidense no quiere ver recortes en educación. Confirmar a McMahon es un riesgo para el acceso equitativo a la enseñanza», advirtió el senador Chuck Schumer, líder de la minoría demócrata.
Por su parte, los republicanos defienden la nominación argumentando que la educación debe ser manejada localmente y no por el gobierno federal. Según ellos, la descentralización permitirá a los estados gestionar mejor sus recursos y responder a las necesidades de sus comunidades.
Además de su historial empresarial, McMahon ha sido una de las principales donantes del Partido Republicano y ha respaldado económicamente la campaña de Trump desde 2016. Su llegada al gabinete refuerza la influencia de aliados cercanos al mandatario en decisiones clave.
La nueva secretaria de Educación deberá enfrentar ahora un Congreso dividido y un país polarizado en torno al futuro del sistema educativo, mientras la Casa Blanca evalúa cómo proceder con su plan de reestructuración.




