El Movimiento Al Socialismo (MAS) de Bolivia, el partido gobernante, se ha visto sumido en una profunda disputa interna entre dos facciones claramente definidas: los seguidores del actual presidente, Luis Arce, y los partidarios del ex presidente Evo Morales. Esta lucha interna alcanzó su punto álgido con enfrentamientos físicos entre los grupos conocidos como «arcistas» y «evistas» en la ciudad de Sucre.
El conflicto tuvo su origen en la decisión de los ejecutivos departamentales de convertir un Ampliado Ordinario en un Congreso Ordinario Nacional con el fin de elegir una nueva dirección. Según los «evistas», este cambio fue impulsado de manera irregular por seguidores del presidente Arce.
El resultado fue una escena caótica de sillas volando y peleas entre los grupos en disputa durante el congreso. Hernán Ayllón, presidente de la Dirección Municipal del MAS, confirmó los enfrentamientos y acusó a los llamados «renovadores» de provocar la división en el partido. Además, Ayllón instó al presidente Arce a unificar al partido en base a la estructura política y al liderazgo de Evo Morales.
«Este congreso, amañado, ha terminado en una pelea campal. Las sillas volaron de manera descontrolada», declaró Ayllón. El dirigente también proclamó a Morales como candidato presidencial en semanas recientes.
La tensión entre las dos facciones ha sido evidente desde hace tiempo, con Morales emitiendo advertencias sobre el presidente Arce y acusando al Gobierno de conspirar en su contra. Morales expresó sus preocupaciones a través de las redes sociales: «Estamos informados y tenemos los números de teléfonos que usan para sus ataques. Su plan es destruir nuestra imagen y justificar un atentado contra nuestra libertad o vida».
Morales también ha acusado al Gobierno de dividir al MAS y de desviar la atención de los problemas de corrupción y narcotráfico. En una entrevista radial, el ex presidente instó a los dirigentes a cuidarse de Arce, acusándolo de realizar un seguimiento a los líderes del partido.
Las tensiones internas en el MAS comenzaron a surgir a fines de 2021, cuando los seguidores de Morales recomendaron a Arce realizar cambios en su equipo de colaboradores. A esto se sumaron denuncias de corrupción y acusaciones de traición contra Arce y su vicepresidente, David Choquehuanca.
La lucha interna dentro del MAS no solo amenaza con dividir al partido, sino que también podría afectar la estabilidad política en Bolivia. La falta de unidad dentro del partido gobernante podría tener repercusiones en la toma de decisiones y la implementación de políticas, lo que podría ser aprovechado por la oposición para ganar terreno político en el país.





