La situación de inseguridad en Ecuador ha alcanzado niveles alarmantes debido a la presencia y el accionar de bandas criminales transnacionales, ligadas al narcotráfico, que están sembrando el terror con asesinatos y actos violentos. Entre estas, destacan grupos como ‘Los Lobos’ y ‘Los Choneros’, cuyas acciones han puesto en jaque la estabilidad y la seguridad en el país.
En un escenario marcado por hechos sangrientos, la realidad de Ecuador ha girado hacia una problemática de violencia urbana que se manifiesta en asesinatos públicos y sentencias de muerte ejecutadas por bandas criminales. Ejemplos de esto son el asesinato de Agustín Intriago, alcalde de Manta, y el reciente magnicidio del candidato presidencial Fernando Villavicencio.
Las tasas de homicidio han experimentado un aumento drástico, alcanzando un 74% en el primer semestre de 2023 en comparación con el año anterior, según InSight Crime. Detrás de estos crímenes se esconden grupos del crimen organizado que operan a nivel transnacional, en complicidad con narcotraficantes de Colombia, México y Albania.
La ubicación geográfica estratégica de Ecuador, entre dos importantes productores de cocaína como Colombia y Perú, ha convertido al país en un punto clave para el tráfico de drogas. La débil capacidad de las autoridades ecuatorianas para controlar esta situación ha agravado la crisis.
La violencia también se ha extendido a las cárceles del país, con motines y enfrentamientos entre bandas que han dejado un saldo trágico. Esta ola de crímenes también ha cobrado la vida de líderes criminales, como Jorge Zambrano, alias ‘Rasquiña’, lo que ha exacerbado la rivalidad entre bandas.
‘Los Lobos’, vinculados al Cártel Jalisco Nueva Generación, y ‘Los Choneros’, ligados al Cártel de Sinaloa, son dos de las bandas más influyentes en esta ola de violencia. Estas organizaciones están involucradas en el narcotráfico, extorsiones y otras actividades ilícitas que han generado un aumento en la inseguridad.
La crisis de seguridad ha llevado a Human Rights Watch a alertar sobre la amenaza que representa el crimen organizado para los ecuatorianos y sus instituciones. La sociedad exige respuestas contundentes y políticas de seguridad que protejan los derechos humanos de la población. El presidente Guillermo Lasso ha declarado el Estado de Emergencia, pero la complejidad del problema exige una estrategia integral para garantizar la seguridad de los ciudadanos y la estabilidad del país.





