El silencio se volvió eterno en Parque Leloir. Carlos Alberto “Indio” Solari, la voz más mítica del rock argentino, falleció este viernes a los 77 años. Su muerte no fue una sorpresa para quienes sabían de su larga lucha contra el Parkinson, pero golpeó como un baión al corazón de millones.
“Se nos fue el último poeta del under”, escribió en redes un fan, replicando el sentimiento que en pocas horas tiñó de luto a todo el país. Solari no era solo un músico: era un líder espiritual para una tribu que jamás se rindió a la fama fácil.
El diagnóstico de Parkinson, hecho público en 2016, lo fue apartando de los escenarios. Su último gran recital fue en Olavarría, 2017. Sin embargo, el Indio nunca dejó de crear. Semanas antes de morir, la Universidad de Buenos Aires le otorgó un Doctorado Honoris Causa que él agradeció con un video. “No puedo estar ahí, pero mi corazón sí”, dijo en ese mensaje.
Nacido el 17 de enero de 1949, Solari construyó una carrera que atraviesa cinco décadas. Como líder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, forjó un fenómeno cultural sin precedentes: llenaron estadios sin pisar la tele, sin radio fórmula, sin sellos multinacionales.
Discos como “Oktubre” , “Un baión para el ojo idiota” y “Luzbelito” son hoy biblias del rock rioplatense. “El Indio nos enseñó que lo marginal podía ser sagrado”, sostiene el periodista musical Sergio Marchi en un reciente análisis para Rock.com.ar.
Tras la separación de Los Redondos en 2001, Solari renació con Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado. Álbumes como El perfume de la tempestad o Pajaritos, bravos muchachitos demostraron que su vigencia era tan feroz como su misterio. Más de 300 mil personas llegaron a convocar en un solo show.
El Parkinson le fue robando el movimiento, pero jamás la palabra. Su perfil reservado, casi ermitaño, alimentó una mística que ningún otro artista argentino logró igualar. “No canto para que me quieran, canto porque me sale del alma”, repetía en una vieja entrevista.
Hoy, ese rock pesado, críptico y celestial del Indio Solari se vuelve inmortal. Se llevó consigo los secretos de La Bestia Pop, pero dejó el mapa en cada canción. Como escribió un usuario en X: “Lloramos no porque se haya ido, sino porque nunca volveremos a ver a nadie así”.





