La histórica incautación de más de 100 toneladas de droga ocultas en cargamentos de madera en puertos de Chile continúa generando repercusiones y abrió un intenso debate sobre el verdadero origen de la carga. Diversas voces comenzaron a cuestionar la versión inicial que vincula el caso con el departamento de Pando y exigen que las autoridades presenten documentación que respalde esa afirmación.
Uno de los cuestionamientos más visibles surgió desde el portal Sol de Pando, que puso en duda que el departamento amazónico tenga la capacidad logística e industrial para movilizar un volumen de exportación de semejante magnitud hacia puertos chilenos. La publicación sostiene que Pando cuenta con un número reducido de empresas madereras habilitadas para exportar, por lo que considera necesario esclarecer toda la cadena de transporte.
“El fiscal de Arica, Mario Carrera, tiene que demostrar con documentos aduaneros que la nueva carga narco-forestal salió de Pando”, señala el pronunciamiento, que plantea interrogantes sobre el recorrido real de los cargamentos antes de llegar a territorio chileno.
Las dudas se centran en determinar dónde se habría producido la contaminación de la madera con sustancias ilícitas. Entre las hipótesis planteadas se menciona la posibilidad de que la manipulación no se hubiera realizado en Pando, sino en otros departamentos por donde transitan habitualmente las exportaciones forestales rumbo a los puertos del Pacífico.
“¿La operación de mezcla se hizo en territorio de Pando? ¿Quizá en su trayecto por Santa Cruz o Cochabamba antes de llegar a Arica?”, cuestiona el análisis, que reclama una investigación basada en evidencia documental y pericial.
Especialistas en comercio exterior coinciden en que la revisión de manifiestos de carga, certificados de origen, registros aduaneros, sellos de seguridad y rutas logísticas será determinante para establecer responsabilidades y reconstruir el recorrido exacto de los contenedores involucrados.
El caso adquirió una dimensión internacional luego de que autoridades chilenas informaran sobre el descubrimiento de una sofisticada modalidad de ocultamiento de droga dentro de estructuras de madera tratadas químicamente, un método que, según investigadores, dificultaba su detección mediante controles convencionales. La incautación es considerada una de las mayores registradas en la historia reciente de la región.
Mientras avanzan las investigaciones, crecen las demandas para que tanto Bolivia como Chile transparenten toda la información disponible. “Corresponde dar una explicación clara y contundente al país”, señalan los críticos, advirtiendo que el esclarecimiento del caso será clave para evitar especulaciones y proteger a los sectores productivos legales que podrían verse afectados por el impacto reputacional de este escándalo internacional.






