En una conferencia de prensa, el ministro de Defensa de Bolivia, Edmundo Novillo, rompió el silencio gubernamental sobre el acuerdo con Irán, proporcionando detalles significativos sobre las áreas de cooperación tecnológica entre ambos países.
El acuerdo, que fue firmado en 2007 y había generado controversia, abarca diversos aspectos de la tecnología, incluyendo la adquisición de drones y lanchas para fortalecer el control territorial y fronterizo, la lucha contra el narcotráfico y contrabando, así como el uso de tecnología en áreas como la protección cibernética, nanotecnología y geomática.
Novillo explicó que durante su visita a Irán se discutió la posibilidad de adquirir drones especialmente diseñados para el control fronterizo en regiones montañosas. «Irán nos mostró el desarrollo de drones adecuados para nuestra geografía montañosa», afirmó el ministro.
Los drones propuestos cuentan con un sistema de comunicación terrestre que permitirá una reacción más eficiente en la lucha contra el narcotráfico y el contrabando.
Además de los drones, el acuerdo incluye la posibilidad de adquirir lanchas para la lucha contra el contrabando y narcotráfico en los ríos de Bolivia.
El acuerdo también aborda la colaboración de Irán en el mantenimiento de helicópteros y aviones de la flota aérea boliviana, aprovechando el avance tecnológico del país persa en este ámbito.
En cuanto a la ciberseguridad, el Gobierno boliviano está interesado en contar con un sistema de protección para evitar la infiltración o hackeo de información en instituciones, incluyendo las Fuerzas Armadas.
El acuerdo generó críticas en Argentina, donde algunos diputados expresaron preocupaciones sobre el propósito del acuerdo y su posible impacto en la seguridad regional.
El ministro Novillo considera que estas críticas son una «exageración» y un «show político», descartando que el acuerdo implique una gestión bélica o una amenaza para países vecinos.
Novillo afirmó que quienes han criticado el acuerdo han tenido intereses políticos particulares y que el viaje a Irán no representa un riesgo para la paz y la región.
El acuerdo tiene como objetivo mejorar las capacidades tecnológicas de Bolivia para el beneficio del país y no representa una amenaza para la paz y la seguridad regional.
Sin embargo, las preocupaciones manifestadas en Argentina y la polémica en torno al acuerdo plantean interrogantes sobre la dirección de las relaciones internacionales de Bolivia y su posición en la región. La DAIA, Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas, exhortó al Gobierno a pronunciarse sobre este acuerdo y que Bolivia reconsidere su decisión, recordando ataques terroristas ocurridos en Argentina en 1992 y 1994.





