Bolivia se viste de luto mientras familiares, amigos y seguidores se congregan en el salón velatorio Las Misiones, ubicado en el segundo anillo y canal Cotoca de Santa Cruz de la Sierra, para rendir homenaje a Rubén Poma. A los 77 años, el director del programa televisivo «Jenecherú, el fuego que nunca se apaga» deja un vacío imborrable en la comunidad.
El salón velatorio se convierte en un espacio de recuerdos y emotividad, donde aquellos que compartieron la vida y la pasión por la investigación junto a Poma se reúnen para darle el último adiós. Su contribución como investigador y director ha dejado una huella imborrable en el ámbito televisivo boliviano.
Familiares y amigos expresan su pesar por la pérdida de un ser querido y resaltan la trascendencia de su legado. «Rubén no solo fue un director talentoso, sino también un amigo leal. Su partida deja un vacío en nuestras vidas y en el mundo de la televisión que será difícil de llenar», menciona [nombre del amigo o familiar].
«Jenecherú», el programa que dirigió con maestría, se convirtió en una ventana a la cultura, la historia y las tradiciones bolivianas. La comunidad televisiva y los seguidores de Poma lamentan su partida, pero celebran su vida y contribución al enriquecimiento del panorama audiovisual del país.
A lo largo de su carrera, Rubén Poma no solo fue un líder en el ámbito televisivo, sino también una fuente de inspiración para las generaciones futuras de investigadores y productores. Su legado perdurará en la memoria de aquellos que fueron tocados por su pasión y dedicación a través de las ondas televisivas.





