La crisis social que atraviesa el país comienza a mostrar uno de sus rostros más dolorosos: las víctimas de violencia ya no reciben protección oportuna y sus agresores permanecen impunes debido a los bloqueos y hechos de violencia registrados en distintas rutas del país.
Uno de los casos más alarmantes ocurrió en el municipio de Guaqui, donde una mujer sobrevivió a una tentativa de feminicidio tras ser atacada con un arma blanca. La víctima sufrió cuatro puñaladas en el abdomen y actualmente se recupera en un centro hospitalario. Sin embargo, el presunto agresor continúa en libertad porque los efectivos policiales no pudieron llegar hasta la zona para ejecutar su captura.
La situación fue revelada por el director de la Fuerza Especial de Lucha Contra la Violencia (FELCV), quien advirtió que las condiciones actuales del conflicto están obstaculizando la atención de emergencias vinculadas a la violencia de género. «No se pudo llegar al lugar para detener al agresor«, explicó la autoridad durante una entrevista en el programa Sin Concesiones, conducido por la periodista Mery Vaca en radio Fides.
Los riesgos no solo alcanzan a las víctimas. Este miércoles, una patrulla de la FELCV fue incendiada en la ciudad de El Alto cuando acudía en auxilio de otra mujer que requería asistencia urgente. El hecho encendió nuevas alarmas sobre la seguridad de los efectivos encargados de atender denuncias de violencia familiar y feminicidios.
A ello se suma otro episodio que refleja el nivel de tensión que enfrentan las fuerzas del orden. Un investigador de la FELCV estuvo a punto de ser estrangulado en la carretera hacia Viacha, presuntamente debido a su condición de policía. El caso evidencia que incluso quienes intentan brindar protección se encuentran expuestos a situaciones extremas.
Durante la misma entrevista se informó sobre cuatro feminicidios registrados en los últimos días, uno de los más impactantes ocurrió mientras la víctima realizaba una transmisión en vivo a través de TikTok. El crimen generó conmoción e indignación en redes sociales, reavivando el debate sobre la vulnerabilidad de las mujeres frente a la violencia machista.
Especialistas consultados sobre este fenómeno advierten que los periodos de conflictividad social suelen agravar este tipo de delitos. «Las crisis suelen ser momentos en los que más casos se presentan«, explicó una experta, al señalar que factores como el estrés, la desestructuración institucional y las dificultades para acceder a mecanismos de protección incrementan los riesgos para las víctimas.
Mientras el país continúa inmerso en la confrontación política y los bloqueos, la violencia contra las mujeres avanza silenciosamente dejando nuevas víctimas y debilitando la capacidad de respuesta del Estado. El caso de Guaqui expone una realidad inquietante: cuando el conflicto paraliza los caminos, también puede cerrar el paso a la justicia y convertir la protección de las víctimas en una carrera contra el tiempo.




