El presidente del Banco Central de Bolivia (BCB), David Espinoza, lanzó este jueves una advertencia contundente: Bolivia heredó “deudas sin financiamiento” que comprometen a toda la población, obligando a un replanteamiento profundo de la relación entre el Estado, la política fiscal y la autoridad monetaria. “Nos dejaron deudas sin financiamiento a todos los bolivianos”, afirmó durante una conferencia en la que delineó el crítico panorama económico.
Según Espinoza, el Gobierno deberá enfrentar este escenario con una reducción progresiva del déficit fiscal y una estabilización de la deuda pública, medidas que estarán guiadas por una racionalización del gasto y un marco fiscal de mediano plazo. “Estamos entrando en una nueva relación institucional y fiscal que busca corregir estos desequilibrios”, remarcó.
El titular del ente emisor confirmó que a partir de 2026 se aplicará un ajuste fiscal sostenido, cuyo objetivo será reencaminar las cuentas del Estado y garantizar la sostenibilidad de largo plazo. “Es un proceso ineludible para ordenar las finanzas y recuperar la estabilidad”, explicó.
En ese marco, fue categórico al señalar que Bolivia debe romper con una práctica que ya no es viable: la dependencia del financiamiento directo del Banco Central. “Ya no vamos a ser la caja chica del sector público. Debemos preservar la sostenibilidad fiscal y evitar mecanismos que generen presiones adicionales sobre la economía”, advirtió.
Para reforzar la credibilidad institucional, Espinoza anunció nuevas medidas de transparencia y seguimiento permanente. El Ministerio de Economía y el BCB publicarán cada mes el avance de las metas cuantitativas, además de una evaluación trimestral orientada a monitorear la sostenibilidad de la deuda pública. Estas publicaciones, dijo, permitirán al país “evaluar con claridad el rumbo económico”.
En esa misma línea, se comprometió a que el BCB difundirá trimestralmente las minutas del Comité de Política Monetaria y Cambiaria, abriendo al público las discusiones sobre tasas de interés, liquidez y política cambiaria. Este paso, aseguró, busca fortalecer la institucionalidad y reducir la incertidumbre.
Espinoza destacó que todas estas acciones apuntan a reconstruir la estabilidad macroeconómica y recuperar la confianza tanto interna como externa en la economía nacional. “El desafío es grande, pero imprescindible para garantizar un futuro sostenible”, afirmó.
El gobierno económico, ahora bajo nueva conducción, se prepara así para un nuevo ciclo en el que la disciplina fiscal y la transparencia serán los pilares centrales para enfrentar uno de los momentos más complejos de la economía boliviana en la última década.




