Tras 38 días de bloqueo que afectaron la circulación, el transporte y la actividad económica en el este del departamento, representantes del sector intercultural de San Julián y la Gobernación de Santa Cruz alcanzaron un acuerdo que permitió poner fin a una de las medidas de presión más prolongadas de la región. El entendimiento fue sellado durante la madrugada de este domingo, en una negociación que se extendió por varias horas.
La mesa de diálogo concluyó alrededor de las 00:30 del 21 de junio y estuvo encabezada por el gobernador Juan Pablo Velasco, junto a autoridades departamentales y dirigentes de las organizaciones movilizadas. Durante el encuentro se analizaron uno por uno los 19 puntos del pliego petitorio presentado por el sector intercultural, cuyas demandas estaban centradas en infraestructura, servicios básicos y atención estatal.
Luego de revisar las solicitudes y los compromisos institucionales, los dirigentes aceptaron levantar la medida de presión y proceder al desbloqueo inmediato del municipio. «Levantar el bloqueo inmediatamente en San Julián«, expresó Velasco durante la reunión. La respuesta de los movilizados fue contundente y unánime: «¡Sí!«, marcando el cierre de semanas de tensión y confrontación.
Con el acuerdo alcanzado, las autoridades prevén una normalización progresiva del tránsito vehicular y del transporte de mercancías, una situación esperada por productores, comerciantes y transportistas que durante más de un mes enfrentaron dificultades para movilizar bienes y acceder a mercados regionales.
Uno de los temas más importantes abordados durante la negociación fue el proyecto carretero San Julián–Brecha Casarabe, una obra estratégica de 57 kilómetros considerada clave para fortalecer la integración productiva de la región. La Gobernación informó que dispone de Bs 22 millones para iniciar trabajos en un primer tramo de 10 kilómetros durante las próximas semanas, mientras que los dirigentes demandaron garantías formales sobre el financiamiento total y el cronograma de ejecución.
Además de la infraestructura vial, el pliego incluyó demandas relacionadas con el mantenimiento de caminos vecinales, electrificación rural, fortalecimiento de los servicios de salud y educación, acceso al agua potable, solución a conflictos de tierras y el abastecimiento regular de diésel y gasolina, temas que han generado preocupación en las comunidades productoras de la zona.
La negociación contó también con la participación del comandante departamental de la Policía en Santa Cruz, coronel David Gómez, y del presidente de la Administradora Boliviana de Carreteras (ABC), Ernesto Farfán. Pese al estado de excepción vigente en el país, las autoridades optaron por privilegiar el diálogo y evitar intervenciones policiales en el punto de conflicto, apostando por una salida consensuada.
«Lo que no queremos es que se derrame sangre, por eso venimos a dialogar«, manifestó Velasco antes de iniciar la reunión. Esa postura terminó imponiéndose sobre la confrontación. El acuerdo alcanzado en San Julián no solo permitió levantar uno de los bloqueos más extensos de Santa Cruz, sino que también se convirtió en un ejemplo de resolución pacífica en medio de una crisis nacional marcada por conflictos, protestas y una creciente tensión social.




