La decisión del vicepresidente Edmand Lara de rechazar la reducción voluntaria de salarios promovida por el presidente Rodrigo Paz desató una nueva polémica política. Mientras el Ejecutivo plantea destinar esos recursos a la atención de pacientes con enfermedades crónicas y críticas, la segunda autoridad del Estado es acusada de incumplir una de las principales promesas que realizó durante su campaña electoral.
La controversia surgió luego de que el presidente Paz invitara públicamente a altas autoridades, legisladores y funcionarios de primer nivel a disminuir sus ingresos como una señal de austeridad frente a la crisis que atraviesa el país. Sin embargo, desde la Vicepresidencia se respondió con un comunicado en el que se cuestiona la viabilidad y transparencia de la propuesta.
“¿Quién administrará ese fondo?, ¿bajo qué mecanismos de control?, ¿qué instituciones fiscalizarán el uso de esos recursos?”, señala el documento oficial emitido por esa instancia, planteando dudas sobre el destino de los recursos que se obtendrían con la medida.
Las explicaciones no convencieron a varios actores políticos. El exdiputado paceño Amílcar Barral calificó de injustificable la postura asumida por Lara y recordó que la reducción de salarios para altas autoridades ha sido una demanda recurrente de distintos sectores ciudadanos. “Hace tiempo se ha pedido que diputados y senadores se bajen el sueldo; es algo justo por lo que hacen y por lo que no hacen”, afirmó.
Barral fue aún más crítico al recordar que durante la campaña electoral Lara defendió públicamente la necesidad de reducir los salarios de las máximas autoridades del Estado. “Lo más sorprendente es la sinvergüenzura y el cinismo del vicepresidente. Durante toda su campaña habló de bajarse el sueldo y ahora solo busca pretextos para no cumplir”, sostuvo.
A las críticas se sumó el legislador paceño Alejandro Reyes, quien acusó al vicepresidente de contradecir sus propios compromisos políticos. Según el parlamentario, el rechazo a la medida expone una brecha entre el discurso electoral y las decisiones asumidas desde el poder.
“Se le va cayendo la careta y la mentira. Él era el primero en decir que se iba a rebajar el sueldo y ahora cuestiona la medida. Esa es la cara de la mentira”, manifestó Reyes, en declaraciones que rápidamente generaron repercusión en redes sociales y círculos políticos.
El debate se instala en un contexto marcado por demandas de austeridad y eficiencia en el manejo de recursos públicos. Mientras el Gobierno busca consolidar un fondo solidario para la atención de pacientes vulnerables, la negativa del vicepresidente ha reabierto la discusión sobre los privilegios de las altas autoridades y el cumplimiento de las promesas realizadas ante la ciudadanía. La polémica, lejos de cerrarse, amenaza con convertirse en un nuevo foco de confrontación política en los próximos días.





