Después de semanas de tensión, marchas y presión sindical, el Gobierno y la Confederación de Trabajadores de Educación Urbana de Bolivia (CTEUB) sellaron este viernes un acuerdo nacional que pone fin a las movilizaciones del magisterio urbano. El pacto fue firmado en Cochabamba tras extensas jornadas de negociación entre autoridades del Ministerio de Educación, el Ministerio de Economía y representantes de las 31 federaciones del país.
El acuerdo contempla una serie de medidas consideradas históricas por el sector docente, entre ellas la creación de un “Bono de Gestión de Aula” permanente de Bs 2.400, el compromiso de incrementar presupuesto educativo y la apertura de mesas de trabajo para una nueva ley de educación. “Se suspenden todas las movilizaciones y medidas de presión”, señala el acta oficial difundida por el Ministerio de Educación.
Uno de los puntos más sensibles de la negociación fue la demanda de mayor inversión estatal. El Ejecutivo se comprometió a la asignación de nuevas horas docentes, ítems administrativos, pago de horas pendientes y reposición de bonos de frontera y zona, además de fortalecer la conectividad, el equipamiento tecnológico y la infraestructura educativa en distintas regiones del país.
La dirigencia del magisterio también consiguió que el Gobierno ratifique la continuidad del sistema de educación pública gratuita. “No a la privatización”, establece el documento firmado, descartando cualquier intento de modificar el carácter fiscal y único de la educación boliviana. El acuerdo además garantiza la vigencia plena del Reglamento del Escalafón Nacional, una de las principales preocupaciones de los maestros urbanos.
Otro de los anuncios que generó mayor expectativa fue la decisión de elaborar una nueva ley educativa con participación directa del magisterio urbano, en medio de crecientes críticas al modelo implementado bajo la Ley 070 “Avelino Siñani-Elizardo Pérez”. El acuerdo también prevé revisar cargas horarias, planes de estudio y fortalecer el Bachillerato Técnico Humanístico mediante mayores recursos.
El documento incluye además medidas laborales específicas, como la suspensión de la optimización de ítems durante esta gestión y la ampliación de plazos para compulsas y permutas. Asimismo, se analizará la viabilidad de implementar el ascenso automático al mérito para administrativos y personal de servicio, una demanda histórica de sectores auxiliares del sistema educativo.
La firma del acuerdo ocurre en un contexto complejo para el país, marcado por protestas sociales, bloqueos y demandas sectoriales. Diversos organismos internacionales, entre ellos la UNESCO, han advertido en informes recientes sobre la necesidad de incrementar la inversión educativa en América Latina para evitar el deterioro de la calidad de aprendizaje tras los efectos económicos y sociales de los últimos años.
“Estos acuerdos reflejan la voluntad de fortalecer la educación boliviana a través del diálogo y la concertación”, señala el comunicado oficial difundido tras el encuentro. Mientras tanto, el magisterio urbano levantó oficialmente sus medidas de presión y anunció que hará seguimiento al cumplimiento de cada uno de los compromisos asumidos por el Gobierno en esta negociación que redefine el escenario educativo de Bolivia para 2026.





