El presidente ucraniano Volodimir Zelenski rechazó de forma contundente el plan de paz impulsado por Estados Unidos y advirtió que “no traicionará” a su país, aun si eso implica perder el respaldo de Washington. La propuesta, avalada por el presidente Donald Trump, exige a Ucrania ceder territorios ocupados, renunciar a la OTAN y reducir sus fuerzas armadas.
Mientras tanto, desde el Kremlin, Vladimir Putin afirmó que el plan estadounidense podría “sentar las bases” para un acuerdo definitivo, pero lanzó una amenaza directa: si Kiev lo rechaza, Rusia está dispuesta a “lograr sus objetivos por las armas”.
Trump fue aún más explícito. Desde el Despacho Oval aseguró que Zelenski “tendrá que conformarse” con el plan. “Tendrá que gustarle, y si no le gusta, simplemente tendrán que seguir luchando”, declaró. Recordó, además, que le advirtió en febrero que él “no tenía las cartas en la mano”.
Para Zelenski, el dilema es brutal. “Ucrania podría enfrentarse a una elección muy difícil: la pérdida de dignidad o el riesgo de perder a un socio clave”, dijo en un mensaje a la nación. Agregó que el plan estadounidense propone “una vida sin libertad, sin dignidad, sin justicia”. El presidente reconoció que el país atraviesa “uno de los momentos más difíciles de nuestra historia”.
El plan filtrado por varios medios —28 puntos, según AFP— contempla que Kiev entregue territorios del este y del sur, reconozca Crimea como rusa, acepte su exclusión definitiva de la OTAN, organice elecciones en menos de 100 días y limite su ejército a 600.000 efectivos. Es, en los hechos, la mayor lista de concesiones exigida a Ucrania desde el inicio de la invasión rusa en 2022.
Tras su mensaje, Zelenski habló con el vicepresidente estadounidense JD Vance, asegurando que “respeta” la voluntad de Trump de detener la guerra, aunque dejó claro que presentará “alternativas”. También se comunicó de urgencia con los líderes de Francia, Alemania y Reino Unido. La UE fue tajante: “Nada debe decidirse sobre Ucrania sin Ucrania”, declaró Ursula von der Leyen.
La presidencia francesa reafirmó que cualquier decisión con impacto para Europa o la OTAN requiere consenso y apoyo conjunto. En paralelo, el secretario general de la ONU, António Guterres, recordó que toda “solución de paz” debe respetar la integridad territorial de Ucrania.
El documento impulsado por Washington también favorecería a Rusia con el levantamiento paulatino de sanciones, su regreso al G8 y el reconocimiento internacional de los territorios ocupados. En Kiev, la palabra “capitulación” dominaba las conversaciones. “Espero de verdad que la parte ucraniana se niegue a implementar un acuerdo así”, dijo a la AFP Danylo Domsky, un estudiante de 18 años.
Zelenski ya avisó: no aceptará un futuro sin dignidad. Trump marcó una fecha límite —27 de noviembre— y Putin amenaza con avanzar. El reloj corre, pero Ucrania se mantiene firme.





