La Paz conmemora su aniversario 216 en medio de un ambiente político marcado por la división entre el alcalde Iván Arias y la mayoría del Concejo Municipal, que organizó una sesión de honor paralela, sin presencia del ejecutivo edil ni sus concejales afines.
Este miércoles, Arias asistió a la sesión de honor organizada por la Asamblea Departamental en la Casa Grande del Pueblo, donde compartió escenario con el presidente Luis Arce y el gobernador Santos Quispe. En ese espacio, el burgomaestre hizo un llamado a la unidad, reconciliación y elecciones democráticas, buscando desmarcarse del conflicto local.
Mientras tanto, el Concejo Municipal —liderado por la presidenta Eliana Chambilla— realizó un acto modesto en el hall del Palacio Consistorial, sin la participación del alcalde. “Tuve que cubrir los gastos de mi bolsillo, porque nos han bloqueado todo”, denunció Chambilla, al señalar que el Teatro Municipal fue cerrado para impedir la tradicional sesión del Concejo.
La raíz del conflicto es el desconocimiento por parte de Arias de la directiva actual del Concejo, a la que considera “ilegalmente conformada”. Esta postura provocó que se multipliquen los desencuentros institucionales y se vean afectadas hasta las gestiones administrativas internas del órgano legislativo.
“El alcalde nos ha dejado sin posibilidad de hacer trámites básicos, nos ha cerrado las puertas, eso no es gobernar para todos”, reclamó Chambilla durante su discurso. Añadió que “la efeméride debería unirnos, no dividirnos. Solo pido a Dios que este señor Iván Arias reflexione”.
En contraste, Arias anunció que realizará una sesión de gala alternativa el 16 de julio, en el Mirador de La Paz, con presencia de autoridades nacionales, cuerpo diplomático y otros alcaldes del país. El evento se llevará a cabo desde las 10:30.
Esta situación revela la profunda fractura institucional que atraviesa el gobierno municipal paceño, justo en el momento en que la ciudad celebra un nuevo aniversario del Grito Libertario del 16 de julio de 1809. La falta de diálogo y coordinación ha sustituido al espíritu festivo que debería prevalecer.
Pese a los llamados públicos a la unidad, la tensión política no cede, y el manejo fragmentado de los actos oficiales proyecta un gobierno local dividido, donde la pugna entre el Concejo y el Ejecutivo municipal termina eclipsando los festejos cívicos de La Paz.




