En medio de un escalamiento bélico sin precedentes, el líder supremo de Irán, Alí Jameneí, advirtió este miércoles que una intervención militar de Estados Unidos provocaría un «daño irreparable», en respuesta a las crecientes tensiones con Israel tras días de bombardeos mutuos. “La nación iraní no se rendirá”, aseguró el clérigo en un mensaje difundido por la televisión estatal, en el que también subrayó que “los sabios no amenazan a Irán”.
Mientras tanto, el embajador iraní ante la ONU en Ginebra, Ali Bahreini, negó que las instalaciones nucleares hayan sido destruidas, aunque advirtió sobre un potencial riesgo de fuga radiactiva que podría extenderse más allá de las fronteras iraníes. “Nos hemos preparado para estos ataques y hemos logrado controlar la situación”, afirmó, señalando daños más graves en infraestructuras civiles como redes de agua y energía.
Sin embargo, el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) contradijo parcialmente esa versión. Su director, Rafael Grossi, confirmó que la planta de centrifugadoras en Natanz podría haber sido gravemente dañada, aunque la sala subterránea no fue alcanzada directamente. También reportó daños en otras instalaciones nucleares, como Isfahán y Fordo.
Israel, por su parte, reconoció ataques a más de 40 objetivos militares en territorio iraní y afirmó haber destruido helicópteros y abatido científicos vinculados al programa nuclear de Teherán. “Así es como colapsan las dictaduras”, escribió en la red X el ministro israelí de Defensa, Israel Katz, quien además acusó a Irán de buscar la aniquilación del Estado judío.
En respuesta, Irán lanzó una nueva oleada de misiles hipersónicos Fattah hacia Tel Aviv, y advirtió a la población israelí que evacuara zonas como Neve Tzedek. “Los misiles atravesaron el escudo antimisiles y golpearon con precisión”, declaró el coronel Iman Tayik, de la Guardia Revolucionaria. El proyectil Fattah, presentado en 2023, puede alcanzar objetivos a 1.400 kilómetros en apenas 336 segundos.
Las cifras de víctimas aumentan rápidamente: el gobierno iraní reporta al menos 232 muertos, mientras que la ONG Hrana estima 585 fallecidos y más de 1.300 heridos desde el inicio de los ataques israelíes. En Israel, las autoridades confirman 24 muertos por los misiles iraníes. La tensión ha alcanzado también a la diplomacia internacional: China expresó “profunda preocupación” y pidió frenar la escalada del conflicto.
Finalmente, el expresidente de EE.UU., Donald Trump, lanzó una serie de mensajes en los que exigió la «rendición incondicional» de Irán, reveló que conoce “dónde se esconde Jameneí”, pero afirmó que, “por ahora”, no tomará la decisión de matarlo. Las palabras de Trump, sumadas a su reunión con el Consejo de Seguridad Nacional, han elevado aún más el temor de un conflicto regional de gran escala.





