La Oficina del Secretario General de la OEA recibió este 30 de julio de 2024 el informe del Departamento de Cooperación y Observación Electoral (DECO) respecto al proceso electoral presidencial en Venezuela, destacando graves irregularidades y denuncias de manipulación.
En el comunicado, se enfatiza que «la peor forma de represión, la más vil, es impedirle al pueblo soluciones a través de elecciones», subrayando la obligación de las instituciones venezolanas de asegurar la libertad, justicia y transparencia en el proceso electoral. Sin embargo, el informe señala que el régimen venezolano aplicó un esquema represivo complementado con acciones para distorsionar el resultado electoral.
«La misma continúa hasta el día de la fecha», se lee en el documento, indicando que las acciones del régimen madurista incluyeron la burla a importantes actores de la comunidad internacional y la implementación de un proceso electoral sin garantías ni mecanismos de control efectivos. «El manual completo del manejo doloso del resultado electoral fue aplicado en Venezuela la noche del domingo, en muchos casos de manera muy rudimentaria», agrega el informe.
El informe también critica la falta de auditoría y control sobre el material electoral. «El régimen está atrasado por lo menos 11 años en sus compromisos de auditoría, como el acordado con UNASUR en 2013», destaca el texto, subrayando que una nueva burla sería inadmisible. Además, se menciona que el comando de campaña opositor ya presentó las actas que demuestran su victoria, mientras que el CNE aún no ha presentado las actas que respaldarían el triunfo de Maduro, calificando esta situación como «risible y patética».
El informe sugiere que, de no aceptar Maduro las actas presentadas por la oposición y reconocer su derrota, sería necesaria la realización de nuevas elecciones con la presencia de Misiones de Observación Electoral (MOEs) de la Unión Europea y la OEA, y un nuevo CNE para reducir el margen de irregularidad institucional.
El comunicado finaliza recordando las palabras del Secretario General Luis Almagro: «Ninguna revolución puede dejar a la gente con menos derechos de los que tenía, más pobre en valores y en principios, más desiguales en las instancias de la justicia y la representación, más discriminada dependiendo de dónde está su pensamiento o su norte político.» Almagro lamentó la falta de memoria acumulativa de actores internacionales, lo que lleva a repetir errores y a la Secretaría General a reiterar pronunciamientos y conceptos ya vertidos en el pasado.





