El misterio de la muerte de Federico Garcia Lorca a los 87 años de su muerte perdura. El poeta e intelectual fue asesinado por un grupo de franquistas en Granada el 16 de agosto de 1936.
“Los fusilaban y luego los botaban al barranco en medio a la montaña. Un estrato de muertos y uno de tierra, otro de muertos y otro de tierra … y así de continuo” dijeron algunos habitantes sobrevivientes del lugar. Actualmente el barranco ya no existe. Lo han rellenado de tierra hasta la cumbre y para no hacerlo reconocer, han plantado coníferas.
Sobre el borde que cubre el barranco se lee en una estela la inscripción, “Lorca eran todos”. Sólo que no se sabe si los restos del poeta se encuentran en ese barranco entre los pinos de Viznar, en algunas curvas más abajo, en los alrededores del pueblecito de Alfacar, o en las alturas de Granada. El misterio continúa.
Dicen que, si los falangistas asesinaban durante la noche, les era más fácil esconder los cuerpos en lugares llanos porque podían llegar conduciendo vehículos.
Hace años atrás, buscando el cuerpo de Garcia Lorca se hicieron excavaciones en esa zona, la tierra fue removida completamente. No se encontró nada, ningún rastro de los restos del poeta ni de los otros fusilados en ese periodo. El enigma sigue siendo indescifrado.
En el corazón de Granada sobre una superficie de 4.500 metros cuadrados, se encuentra el Centro Lorca, es un consorcio en la que han participado la Junta de Andalucía, el Ayuntamiento de Granada y la Diputación de Granada. En el interior se encuentra un auditorium, un teatro, una biblioteca modernísima con tecno dispositivos para conservar 5.000 manuscritos, sala para conferencia y un archivo con gran variedad de documentos.
El poder simbólico de los lugares no radica en el hecho de que un poeta famoso haya con dividido el destino de tantos desconocidos y en el Gólgota de esa madrugada de agosto, junto a Lorca estaban tres ladrones: un maestro republicano, cojo y filántropo, don Dióscoro Galindo Gonzáles y dos toreros, precisamente dos “banderilleros” anárquicos, Francisco Galadí Melgar y Joaquín Arcollas Cabezas. Fueron fusilados junto al poeta y las familias de Galadí y Arcollas piden que se continúe excavando hasta encontrar los restos.
Granada le ha dedicado a Federico Garcia Lorca plazas y calles, ha transformado la casa natal en un museo.



