Alrededor de 12 comunidades indígenas del pueblo Tsimane ubicadas en la región de Yucumo se encuentran en peligro de extinción debido a la invasión de colonizadores, la deforestación y las quemas de sus viviendas. Estas comunidades enfrentan serias dificultades para acceder a la justicia y sufren discriminación por parte del Estado Plurinacional de Bolivia. La violencia, las amenazas y el miedo son una constante en sus vidas.
El pueblo Tsimane es uno de los más numerosos de la Amazonia boliviana y se encuentra disperso en un amplio territorio que abarca desde las estribaciones de la cordillera de Los Andes hasta los márgenes de las pampas benianas de Moxos. Su sistema de asentamientos y ocupación territorial ha sido alterado por la influencia de las misiones, la construcción de carreteras, la llegada de ganaderos y madereros, así como la avalancha de campesinos de la región andina.

La cosmovisión del pueblo Tsimane les lleva a no pelear por sus espacios y recursos, lo que dificulta aún más su situación frente a la creciente presión sobre su territorio. Además, su patrón de asentamiento seminómada, basado en visitas a parientes dispersos, genera una alta fluidez en la composición de los hogares y asentamientos, lo que los gobiernos no comprenden.
El despojo de tierras y recursos ha llevado a las comunidades tsimanes a una situación de dependencia e intermediación con otros grupos, que a menudo los engañan, explotan y despojan de sus territorios. Aunque el pueblo Tsimane cuenta con reconocimiento legal en ciertas áreas, existen 12 comunidades en el sector Yucumo y cuatro en Ixiamas que carecen de reconocimiento legal y están siendo despojadas de sus territorios ancestrales.

La historia del despojo en el sector Yucumo se remonta a la llegada de colonizadores en la década de 1970. Los tsimanes fueron convencidos por los colonizadores de conformar una sola comunidad y recibir proyectos de desarrollo, pero esto significó la pérdida sistemática de sus territorios y el control de sus recursos de vida. A través de la Reforma Agraria, los colonizadores establecieron un mosaico de tierras que incluía a los tsimanes y posteriormente los expulsaron violentamente, quemando sus casas y amenazando a la población.
El Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA) ha jugado un papel crucial en el despojo de tierras, autorizando los asentamientos de colonizadores y negando los derechos de propiedad de las comunidades tsimanes. La falta de respuesta por parte del INRA a las demandas de tierras de los tsimanes ha generado una situación de incertidumbre y vulnerabilidad para estas comunidades.
La discriminación racial es una realidad que enfrenta el pueblo Tsimane, tanto en el reconocimiento de sus derechos sobre la tierra y el territorio como en otros ámbitos, como el acceso a la justicia. Los tsimanes no tienen.






