La expresidenta constitucional y el exlíder cívico fracasaron en las urnas, por ello su respaldo político partidario es nulo. Resultan los hilos más débiles o sueltos de lo que un día fue una pita forjada por cuerdas rojo, amarillo y verde.
A la primera la señalan de haberse autoproclamado y haber dado órdenes a las FFAA para salir y reprimir al pueblo que protestaba pacíficamente al grito de «guerra civil» (invento del caso golpe II). También se le acusa de haber asumido la Presidencia en conspiración y coordinación con toda la oposición política, cívica, iglesia y algunos diplomáticos colonizadores (invento del caso golpe I). Luego añadirán que ella y sus ministros mandaron a matar al pueblo humilde para sostener el poder. Por decreto los militares comenzaron a disparar a los pacíficos marchistas que pasaban por ahí, justo por ahí, y fueron acribillados por la espalda al grito de muera Evo, viva Añez (invento caso masacre genocidio sangriento, en trámite para 2022).
Pumari, por otro lado, es acusado de haber cometido delitos electorales, y no es alusión al fraude de 2019, sino por quemar las oficinas del TED potosino. Dice que él mismo llevó los fósforos y de paso robó todo lo que pudo, cual saqueador piquetero.
También se le acusa, junto a JC Manuel, de haber dañado una patrulla. No interesa la quema de todos los módulos policiales en El Alto, porque esa fue una expresión popular de autoconvocados en su resistencia por la defensa de la evocracia, digo, democracia. Tampoco importa el teniente Alcón, masacrado a golpes y palos, muerto una semana después tras larga agonía, y que ya no pudo retornar a enseñar derechos y cívica a los niños alteños. No, lo que importa es la quema de unas oficinas y el terror psicológico que cometió Pumari contra unos indefensos funcionarios electorales azules. Deterioro de bienes, le llama la Fiscalía y ese otro Edwin que como aquel mal recordado Blanco, es quien perpetra estos montajes judiciales.
Si a la RJC no la bajan de paramilitar, Pumari y los COMCIPO seguro serán catalogados como terroristas financiados por la CIA. Ya imagino al jefe de Pandilla Sur regodeándose en conferencia de prensa, cuando el potosino sea enjaulado seis meses en San Pedro.
Esa es la triste Bolivia que hoy ya no tiene vuelta ni salida.
Se les advirtió, pero cual negacionistas, los líderes e influyentes solo se ilusionaron con la etiqueta «fue fraude».
Ayer fue Áñez, hoy es Pumari. Mañana serás tú…



