En una revelación sorprendente, el viceministro de Sustancias Controladas de Bolivia, Jaime Mamani, informó en una entrevista con ERBOL que la avioneta que se estrelló en el chaco argentino con 324 kilos de cocaína ya había sido secuestrada por autoridades bolivianas en una operación previa. Sin embargo, una decisión «extraña» de un fiscal llevó a su devolución a su dueño original.
El pasado 23 de mayo, la misma aeronave habría salido de Bolivia hacia Paraguay, siendo detectada por radares. Basados en esta información, los agentes antidroga procedieron a precintar y secuestrar la avioneta en el aeropuerto de Puerto Suárez, Santa Cruz.
Lo que llamó la atención del viceministro fue que el 13 de junio, un fiscal solicitó que el microaspirado de la aeronave se realizara en el Instituto de Investigaciones Forenses (IDIF) en lugar del Centro de Investigaciones Técnico Científico en Toxicología y Sustancias Controladas (CITESC), dependiente de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (FELCN), que generalmente realiza este tipo de pruebas.
El informe del IDIF, según Mamani, arrojó resultados negativos para sustancias controladas en el microaspirado de la avioneta. Como resultado, el 28 de junio, se ordenó la devolución de la aeronave a su propietario registrado, identificado como Nilo L.T.
Ante esta situación, el viceministro anunció que a través de la FELCN presentarán una denuncia penal para investigar el caso y aclarar por qué la avioneta fue devuelta a su dueño original y dio negativo en la prueba de microaspirado.
En relación con la versión proveniente de Argentina que vincula el cargamento con el clan Lima Lobo, el viceministro expresó que la investigación revelará la identidad del propietario, pero por el momento no se pueden proporcionar más detalles al respecto.





