Los transportistas de Oruro, Cochabamba y Sucre han iniciado un bloqueo de caminos en sus respectivas ciudades en protesta por el desabastecimiento de diésel. Aunque la dirigencia nacional había planeado un paro para el 1 de agosto, la medida de presión se adelantó debido a la urgencia de la situación.
La situación ha generado una ola de críticas hacia el gobierno del presidente Luis Arce, quien es acusado de no buscar soluciones efectivas para la crisis económica que enfrenta el país.
La falta de diésel ha afectado severamente el transporte y las actividades. «Estamos atrapados en un círculo vicioso. No hay diésel porque no hay dólares, y no hay dólares porque el gobierno no está gestionando adecuadamente la economía», afirmó un comerciante local afectado por la situación.
El presidente Arce ha sido señalado por sus opositores de centrarse más en buscar culpables que en encontrar soluciones. «Bolivia no necesita culpables, necesita soluciones», comentó un líder empresarial, subrayando la urgencia de medidas concretas para superar la crisis.
La escasez de diésel no es un problema aislado. Varios sectores económicos en Bolivia están sufriendo debido a la falta de divisas, lo que impide la importación de combustibles y otros insumos esenciales. «La situación es crítica. El gobierno debe actuar de inmediato para evitar que la crisis se profundice», añadió el empresario.
La Confederación Sindical de Choferes de Bolivia ha convocado a sus afiliados a ejecutar un paro de 24 horas el 1 de agosto en reclamo a la falta de diésel, aumentando la presión sobre el gobierno de Luis Arce para que encuentre una solución rápida al desabastecimiento.
Mientras tanto, la situación sigue siendo tensa en las calles de Oruro, Cochabamba y Sucre, con transportistas y ciudadanos exigiendo acciones inmediatas para resolver la crisis de combustible que afecta al país.





