El narcotraficante uruguayo Sebastián Marset ha resurgido en la escena pública a través de un video difundido en plataformas de redes sociales. En esta grabación, Marset no solo defendió a su hermano, Diego Marset, sino que también desafió al ministro de Gobierno, Eduardo Del Castillo, y cuestionó la autenticidad de sus afirmaciones.
En el video Sebastián Marset hizo hincapié en la veracidad de los documentos de identidad y residencia de su hermano, Diego. Marset expresó: «En vez de que el ministro esté perdiendo el tiempo mintiendo a la población en su conferencia de prensa, podría corroborar en el sistema del Segip que su residencia en Bolivia, Paraguay, todo es cien por ciento original».
Las autoridades bolivianas habían desplegado un esfuerzo significativo en la búsqueda de Marset, movilizando a más de 2.000 agentes y realizando más de 30 allanamientos. En el proceso, se incautó armamento, vehículos y sustancias controladas, con un valor estimado en más de $us 8 millones.
El video, en el cual Marset aparece dentro de un vehículo vestido con una polera amarilla, contiene un mensaje dirigido al ministro de Gobierno. Marset acusa al ministro de proporcionar información errónea y se refiere a él como quedando «como un burro» ante el país y la comunidad internacional.
Marset también aprovechó la oportunidad para defender la legalidad de los documentos de identidad y residencia de su hermano. En sus propias palabras: «Mi hermano, Diego Marset, es nacido en Brasil, por lo tanto, tiene un documento brasilero 100% legal (…) También vivió en Bolivia y cuenta con un documento de residencia boliviana, que supongo deben saber que es 100% legal».
Marset también hace afirmaciones contundentes sobre su situación actual y su conocimiento sobre la policía: «Le comento también que de Bolivia me fui hace rato, así que no me busquen más por ahí, bueno, si quieren, pueden seguir buscándome, pero les cuento que estoy lejos».
Además, Marset hace declaraciones inquietantes sobre el conocimiento que posee y su capacidad para afectar a las autoridades: «No subestimo a la Policía, pero a la boliviana sí, ustedes saben que si abro mi boquita se les complica».





