En un discurso público cargado de controversia, el ministro de Obras Públicas, Édgar Montaño, revela haber sido objeto de amenazas de muerte por parte de lo que describe como un «clan siniestro» liderado por el expresidente Evo Morales.
Montaño denuncia públicamente la existencia de una red criminal vinculada al ala del Movimiento al Socialismo (MAS) liderada por Morales, que lo amenaza a él y a su familia, así como a otras altas autoridades del gobierno actual.
Durante su intervención, Montaño identifica a un exmilitar que habría sido seguridad de Morales como presunto responsable de las amenazas y lo vincula con el caso de Noemí, una joven relacionada con el líder masista.
El ministro de Obras Públicas expone tres números de teléfono desde los cuales habría recibido los mensajes intimidantes, detallando el contenido de estos, que incluyen insultos, amenazas de muerte y hasta el envío de imágenes sugestivas.
Montaño lamenta la situación y señala que, a pesar de haber sido leal a Morales durante más de cinco años, ahora se ve amenazado por aquellos que lo rodean.
Hasta el momento, no se ha recibido ninguna respuesta oficial por parte de Evo Morales ni de su entorno respecto a las acusaciones realizadas por Montaño, dejando la situación en un punto de tensión política y social en Bolivia.




