Una terrible tragedia aérea ha sacudido Rusia al estrellarse un avión privado Embraer en el que viajaba Yevgueni Prigozhin, jefe del Grupo Wagner, junto a otros nueve ocupantes. La agencia de aviación civil, Rosaviatsia, confirmó que el avión Embraer-135 transportaba a siete pasajeros, incluido Prigozhin y su «mano derecha» Dmitri Utkin, un antiguo oficial de la inteligencia militar rusa (GRU).
El siniestro ocurrió en la región central de Tver mientras la aeronave, que había despegado de Moscú con destino a San Petersburgo, se encontraba en pleno vuelo.
Aunque aún no se ha determinado con certeza las causas del accidente, varios medios y canales de Telegram han especulado sobre distintas versiones, desde la posibilidad de un atentado con bomba ordenado por el Kremlin, hasta un misil de la defensa antiaérea rusa o incluso un ataque con drones enemigos.
Este desafortunado suceso cobra especial relevancia debido a que Yevgueni Prigozhin protagonizó hace exactamente dos meses un intento fallido de rebelión armada contra el Kremlin. En un video difundido recientemente, Prigozhin expresaba su objetivo de expandir la influencia de Rusia en distintos continentes.
La identificación de los cuerpos encontrados en el lugar del siniestro se complica debido a la carbonización que sufrieron. Los equipos de emergencia rescataron ocho cadáveres, cuyas identidades aún no se han confirmado oficialmente. La prensa informa que uno de los pasajeros habría resultado decapitado en el impacto.
Las investigaciones continúan mientras las autoridades tratan de esclarecer las circunstancias exactas del accidente y las posibles implicaciones de este trágico suceso en el panorama político y de seguridad de Rusia.





