Por: Gonzalo Pérez*
Es la pregunta que nos hacemos, más aún cuando estamos envueltos en temas políticos.
¿En quién confiar? Sigue revoloteando en el ambiente cuando presenciamos los acontecimientos y los hechos. Pero hay algo cierto “confianza ni en mi camisa” como dirigía Mariano Melgarejo.
Eso se aplica por ejemplo cuando se conoce las detenciones de excomandantes de las Fuerzas Armadas al ser involucrados en los luctuosos acontecimientos de noviembre de 2019, donde se registraron al menos 37 fallecidos y más de 400 heridos (Senkata, Sacaba y el Palomar).
Al respecto los exjefes militares sufrieron el “síndrome de García Meza; no me acuerdo” y declaran lo que les conviene y contra quien en su momento les mantuvo todos sus privilegios.
Para que sepa la opinión pública, desde la recuperación de la democracia los militares no han sufrido como el pueblo por falta de empleo o salud; han sido los más beneficiados. Los gobiernos democráticos sellaron su bienestar, por ejemplo, cuando definen que nuestros defensores de la Patria puedan jubilarse con el 100% de sus rentas; mientras un trabajador que se rompe el lomo por décadas y a penas se puede jubilar con miserables dos mil bolivianos.
¿Qué diferencia verdad? Pero, eso no es todo, porque los miembros de la institución castrense, al margen de “sufrir” cinco años en la Academia Militar, luego viven la vida, porque no tienen que sufrir de comida, la tienen asegurada reciben víveres, salud, también vestimenta y cuando son oficiales y están de guardia tienen la osadía de llevarse a sus parejas a la prevención. Eso no me van rechazar todos los que hicieron servicio militar, porque es verdad.
Además, durante los 14 años de gobierno de Evo Morales, oficiales, suboficiales y todos los que estaban destinados a Palacio de Gobierno y luego la Casa Grande del Pueblo fueron los más felices; porque cada viajesito que se dieron duplicó sus ingresos (sin contar con su salario) hasta en un 100%, ahí están los reportes y los informes de cada uno de quienes prestaron servicio como miembros de seguridad.
A pesar de ello se dieron la vuelta y buscaron otro hombro para seguir viviendo como reyes; por eso la pregunta de en quién confiar.
Ahora si los amigos militares salen y gritan al cielo contra estas afirmaciones, que me digan quienes defienden ese uniforme y si son tan gloriosas como dicen, digan cuántas guerras ganaron; que me acuerde, ninguna; pero si fueron valientes para masacrar a su pueblo en varias oportunidades y de eso si podemos hacer una cronología.
Como dice el pensamiento cuidado porque pueden tener al enemigo al lado. Por eso sigue la pregunta. ¿En quién confiar?
*Periodista





