Elon Musk, el empresario más influyente del mundo, anunció la creación del “Partido de América”, una decisión que marca su ruptura definitiva con el expresidente Donald Trump, a quien hasta hace poco respaldaba financieramente. El anuncio sacudió el escenario político estadounidense y fue calificado por Trump como “ridículo”.
“Creo que es ridículo crear un tercer partido”, afirmó Trump el sábado ante periodistas antes de abordar su avión rumbo a Washington. “Siempre ha sido un sistema bipartidista, y crear un tercer partido solo contribuye a la confusión”, agregó el candidato republicano, quien considera que esta movida debilita su frente electoral.
Musk, CEO de Tesla, SpaceX y la red social X, había sido uno de los mayores donantes de la campaña de Trump en 2024. Sin embargo, la relación se deterioró tras la aprobación de la megaley fiscal impulsada por Trump, que el empresario calificó como “explosiva para la deuda estadounidense”. Desde entonces, Musk ha emprendido una ofensiva política propia.
En una publicación en Truth Social, Trump arremetió: “Musk se ha salido de sus cabales. Se ha convertido en un desastre en las últimas cinco semanas”, asegurando que el intento de fundar un nuevo partido causaría “completa y total disrupción y caos”.
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, también criticó el anuncio, sugiriendo que los consejos de administración de las empresas de Musk lo presionarán para que se aleje de la política. “Imagino que no les gustó el anuncio de ayer y lo animarán a centrarse en sus actividades empresariales”, declaró en CNN.
Musk había formado parte del llamado Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE), un esfuerzo del gobierno de Trump para reducir el aparato estatal. Renunció en mayo tras verse afectada la imagen de Tesla y la caída en ventas. “Los principios del DOGE eran populares, pero Elon no lo era”, dijo Bessent.
El multimillonario, ciudadano estadounidense desde 2002, prometió hacer todo lo posible para impedir que los legisladores que votaron a favor de la ley fiscal conserven sus cargos, dejando claro que su incursión política no es un gesto simbólico, sino una apuesta real por influir en el Congreso.
La creación del «Partido de América» revela una fractura significativa dentro del bloque conservador estadounidense y abre un nuevo capítulo en la pugna por el liderazgo político y económico en EE.UU.




