La evasión y rastreo del narcotraficante uruguayo Sebastián Marset en Bolivia ha generado una amplia cobertura mediática y tensiones en tres naciones sudamericanas. Marset, un delincuente catalogado como de «alto valor» por las autoridades bolivianas, ha estado involucrado en actividades delictivas en Uruguay, Paraguay y Bolivia durante la última década, siendo sospechoso incluso del asesinato del fiscal paraguayo Marcelo Pecci en Colombia en 2022. Según el ministro boliviano de Gobierno, Eduardo del Castillo, Marset es uno de los narcotraficantes más significativos en la región, con un patrimonio considerable.
A pesar del extenso operativo policial implementado desde su escape el 29 de julio en Santa Cruz de la Sierra, la captura de Marset sigue siendo esquiva. Se cree que el fugitivo está acompañado por su esposa, sus cuatro hijos, su hermano Diego, también buscado por narcotráfico, y un grupo armado de «mercenarios» que facilitaron su huida. Las autoridades bolivianas confiscaron bienes por aproximadamente 10 millones de dólares durante los recientes esfuerzos para capturarlo.
En un video difundido, Marset culpó al jefe de la Fuerza Especial de Lucha contra el Narcotráfico (FELCN), Ismael Villca, de su escape. Sin embargo, tanto la policía como el Gobierno respaldaron a Villca y consideraron el video como una distracción.
Marset, conocido como el «hombre de los mil rostros» debido a su habilidad para obtener identidades falsas, había obtenido un pasaporte uruguayo falso en 2021, lo que desencadenó una crisis política en Montevideo. El narcotraficante también había obtenido un pasaporte boliviano con un alias en 2019, bajo el cual operó en Paraguay.
El caso Marset ha causado tensiones a nivel internacional y doméstico en Bolivia. Las autoridades paraguayas habían advertido sobre la presencia de Marset en Bolivia en febrero, lo que generó controversia entre los dos países. Además, se han producido ataques internos en el Gobierno boliviano, con el exministro de Gobierno Carlos Romero criticando al actual ministro Eduardo del Castillo por su manejo del caso. Estas tensiones se suman a la división dentro del partido oficialista Movimiento al Socialismo (MAS).
Del Castillo destaca la importancia de la colaboración regional en la lucha contra el narcotráfico y enfatiza que los países necesitan trabajar juntos para combatir este crimen transnacional de manera más efectiva.
El caso de Sebastián Marset ha desencadenado complejidades diplomáticas y debates internos en Bolivia, resaltando la importancia de la cooperación regional en la lucha contra el narcotráfico y poniendo en relieve los desafíos en la persecución de figuras delictivas de alto perfil.





