En medio de crecientes tensiones y acusaciones de influencia política, el presidente del Tribunal Electoral de Bolivia, Oscar Hassentaufel, admite la necesidad de coraje para ocupar su cargo. Sin embargo, las denuncias de antiguos miembros del tribunal, como Rosario Baptista, continúan arrojando sombras sobre la integridad del proceso electoral en Bolivia.
En 2021, Baptista denunció que, con el actual poder electoral, el partido gobernante Movimiento al Socialismo (MAS) nunca perdería una elección. Ahora, la vocal Nancy Gutiérrez ha levantado nuevas preocupaciones al afirmar que los actuales vocales son reacios a oponerse a los deseos del líder del MAS, Evo Morales, y que estos mismos vocales estarán a cargo de las elecciones de 2025.
El MAS ha ratificado a Evo Morales como jefe del partido y candidato único para las elecciones de 2025 en un congreso realizado en Chapare, una región que ha sido señalada por ser un importante centro de producción de cocaína en Bolivia.
A pesar de las acusaciones de Baptista y las preocupaciones expresadas por Gutiérrez, Hassentaufel ha dejado de lado la auditoría del padrón electoral a cargo de la Unión Europea que él mismo anunció en agosto pasado, lo que aumenta las dudas sobre la transparencia del proceso electoral.
Según informes, el actual padrón electoral de Bolivia ha suscitado sospechas de que el país tiene más votantes registrados que habitantes, lo que plantea preocupaciones sobre la posibilidad de fraude electoral, como se documentó en las elecciones de 2019 por observadores de la Organización de Estados Americanos (OEA).
La exvocal Rosario Baptista había señalado que el Tribunal Supremo Electoral de Bolivia estaba influenciado por intereses ajenos a la justicia y la democracia, y que no era independiente ni imparcial. En su opinión, la democracia en Bolivia se había erosionado, y el voto, aunque nominal, estaba siendo manipulado para mantener en el poder al partido gobernante.
En una respuesta a estas acusaciones, el vocal Tahuchi Tahuichi Quispe sugiere que los vocales del Tribunal Electoral están siendo amedrentados por facciones del MAS que inician acciones judiciales en su contra para presionar políticamente sus decisiones.
La crisis interna en el MAS y las acusaciones de influencia política plantean preocupaciones sobre la integridad del proceso electoral en Bolivia, especialmente en relación con el cuestionado padrón electoral que ha sido objeto de controversia desde 2009.





