La Cámara de Diputados vivió este martes una jornada de alto voltaje político, marcada por acusaciones cruzadas y maniobras legislativas que, según la alianza Libre, buscan cerrarles el paso en las elecciones subnacionales de 2026. El fracaso para alcanzar los dos tercios necesarios —faltaron solo tres votos— detonó un cuarto intermedio y abrió un conflicto que escala hora tras hora.
Libre acusa de manera directa al PDC y a Unidad de intentar cambiar las reglas del juego a última hora, manipulando los plazos de personería jurídica para impedir que nuevas organizaciones —incluida la suya— puedan participar. “Aquí hay una operación política para sacar del camino a quienes representamos una alternativa real”, denunciaron.
La diputada Lissa Claros subió el tono y lanzó un mensaje sin rodeos. “Hoy estamos viendo el retorno de las mañas del MAS. Se está cercenando el derecho democrático de cientos de agrupaciones. Esto no es descuido; es una decisión calculada”, afirmó. Según su versión, alrededor de 160 organizaciones quedarían automáticamente anuladas si prospera la modificación.
Claros advierte que el movimiento dentro del Legislativo es deliberado. “Hay una mano n3gr4 detrás de todo esto. Quieren obligar a los nuevos proyectos a competir con siglas prestadas. Eso es manipular la democracia sin pudor”, aseguró. “Así no habrá elecciones limpias ni sanas. Estamos ante un intento de exclusión masiva”, remató.
El escándalo estalló cuando el vocal del Tribunal Supremo Electoral, Tahuichi Tahuichi, confirmó que el proyecto que Diputados pretende debatir no es el mismo que remitió el TSE. “Al documento le metieron mano. El Senado lo aprobó tal cual lo enviamos, pero Diputados está introduciendo artículos nuevos para bloquear a los partidos nuevos”, reveló. La denuncia encendió todas las alarmas institucionales.
Tahuichi explicó que el cambio apunta directamente a Libre, que continúa tramitando su personería jurídica. “Esto afecta de manera directa a Libre. Están intentando excluirlos desde la ley misma”, advirtió. Además, remarcó que cualquier modificación forzaría a devolver el proyecto al Senado, dilatando artificialmente el proceso: “Si insisten, la ley recién podría sancionarse entre viernes o sábado”.
El vocal fue tajante al señalar a los responsables del estancamiento legislativo. “No lograron los dos tercios porque el PDC no los consiguió”, dijo, recordando que la sesión terminó en una comisión de emergencia convocada para este miércoles. “Hay una mente maquiavélica detrás de esto, y esa persona debe dar la cara”, insistió.
Mientras tanto, Libre sostiene que el país está presenciando un intento de manipulación abierta del proceso electoral. “Que Bolivia lo sepa: están intentando borrar a los nuevos partidos antes de que compitan”, declaró Claros. “El poder no puede seguir usándose como arma para decidir quién participa y quién no. No lo vamos a permitir”.





