La lucha por el control de la producción y comercialización de la coca en Bolivia ha tomado un nuevo giro con la clausura del mercado ilegal de coca dirigido por Arnold Alanez, un líder afín al Movimiento Al Socialismo (MAS). La Dirección General de la Hoja de Coca e Industrialización (Digcoin) anunció la medida y advirtió que solo permitirá la salida legal de la hoja desde el mercado autorizado de la Asociación Departamental de Productores de Coca (Adepcoca) en Villa Fátima.
Según el comunicado de Digcoin, «a partir de la fecha los sellos de salida en la hoja de ruta se los realizará únicamente en el mercado de coca autorizado, ubicado en la calle Arapata». Esta decisión se basa en las disposiciones de la Ley General de la Hoja de Coca y el Decreto Supremo 3318, que otorgan la competencia al Ministerio de Desarrollo Rural para regular los mercados de coca a través de resoluciones ministeriales.
Arnold Alanez, quien supuestamente asumió la dirección de Adepcoca en elecciones paralelas no reconocidas por la base orgánica, optó por establecer un mercado ilegal de coca en instalaciones que compró en Villa El Carmen el año pasado. Sin embargo, la ley solo reconoce como mercados legales el de la Adepcoca en La Paz y el de Sacaba en Cochabamba.
Este conflicto entre mercados legales e ilegales ha generado tensiones y enfrentamientos en la comunidad cocalera. La toma y quema parcial de las instalaciones ilegales ocurrida en septiembre del año pasado dejó un saldo de dirigentes en prisión y otros en proceso judicial. El enfrentamiento no solo ha afectado la unidad de los cocaleros, sino que también ha generado incertidumbre en la producción y comercialización de la coca.
A pesar de la clara normativa, las autoridades previamente permitieron la operación del mercado ilegal, lo que exacerbó las tensiones. La medida de Digcoin busca restablecer el orden en la producción y comercialización de la coca, pero también plantea desafíos en la implementación y cumplimiento de las regulaciones en medio de un conflicto interno persistente en el partido gobernante.
La lucha por el control de los mercados de coca en Bolivia continúa, y la decisión de Digcoin de clausurar el mercado ilegal es un paso en un camino que aún presenta desafíos y consecuencias para los cocaleros y la estabilidad política del país.





