La Confederación Nacional de Choferes de Bolivia anunció este domingo la suspensión del paro de transporte que debía iniciarse este lunes, tras alcanzar acuerdos preliminares con el Gobierno, en medio de un clima de tensión por el ajuste en los precios de los carburantes.
La decisión fue confirmada por Lucio Gómez, representante del sector, quien explicó que la determinación responde a la necesidad de garantizar el derecho al trabajo, especialmente en un periodo sensible marcado por las fiestas de Navidad y Año Nuevo.
“Hemos dicho claramente: no hay motivo para parar. Nuestros compañeros tienen derecho a trabajar; el paro se ha levantado”, afirmó Gómez, en un mensaje dirigido a las bases del transporte sindicalizado.
El dirigente reconoció que la eliminación de la subvención a los combustibles tiene un impacto directo en la economía del sector, pero sostuvo que la confrontación no es el camino y que se optará por el diálogo como vía para encontrar soluciones.
En ese marco, anunció que los choferes participarán en mesas técnicas con las autoridades nacionales, donde se abordarán posibles ajustes y mecanismos de compensación frente al nuevo escenario económico.
De manera paralela, el sector iniciará negociaciones con los gobiernos municipales para definir el costo de las tarifas del pasaje, un tema que genera presión social y que, según Gómez, debe resolverse con criterios de equilibrio y consenso.
“No se puede imponer tarifas ni cargar todo el peso a la población; esto tiene que discutirse con responsabilidad”, señaló el dirigente, al advertir que cualquier decisión deberá considerar la realidad económica de usuarios y transportistas.
Con la suspensión del paro, el transporte busca descomprimir el conflicto social, mientras el Gobierno y los municipios enfrentan el desafío de ordenar el sistema de tarifas en un contexto de ajustes económicos que mantiene al país en expectativa.





