La investigación por el escándalo de la denominada “gasolina basura” continúa escalando dentro de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB). Este lunes, la Fiscalía de La Paz confirmó la aprehensión de Nelson Mendoza, gerente de Comercialización de la estatal petrolera, acusado de presuntamente haber participado en la distribución de combustible que no cumplía con los estándares de calidad exigidos.
El fiscal Aldo Meza informó que las pesquisas apuntan a que la Gerencia de Comercialización habría instruido la circulación de gasolina que contenía componentes nocivos para los vehículos, pese a que existían informes y parámetros técnicos que advertían sobre su calidad deficiente. “Se tenía conocimiento de que el carburante distribuido no reunía las condiciones adecuadas”, sostuvo la autoridad.
La aprehensión se produce en medio de una investigación que busca establecer cómo combustible presuntamente alterado llegó a estaciones de servicio y terminó siendo comercializado a miles de conductores en distintas regiones del país. El caso generó una ola de denuncias por daños mecánicos y desperfectos en motores atribuidos al uso del carburante cuestionado.
Según la Fiscalía, Mendoza es investigado por los delitos de incumplimiento de deberes y conducta antieconómica, figuras penales que podrían agravarse dependiendo de los resultados de las auditorías técnicas y peritajes en curso. Los investigadores buscan determinar quiénes conocían las observaciones sobre la calidad del combustible y por qué se permitió su distribución.
La semana pasada ya había sido enviado con detención preventiva a la cárcel de Palmasola Carlos Alfredo Cuéllar, exgerente de Producción de Derivados e Industrializados de YPFB, considerado una de las principales piezas dentro de la estructura investigada. Su encarcelamiento marcó el inicio de una nueva etapa en el proceso judicial.
Horas antes de la aprehensión de Mendoza, también se ejecutó en Santa Cruz una orden de captura contra Eddy Torrico, vinculado a la gerencia de YPFB Logística. Con ello, el caso suma nuevas actuaciones judiciales y amplía el alcance de las investigaciones hacia diferentes áreas estratégicas de la empresa estatal.
Expertos en hidrocarburos han señalado que una alteración en las especificaciones técnicas de los combustibles puede provocar daños severos en sistemas de inyección, filtros y motores, además de generar importantes pérdidas económicas para los usuarios. Por ello, el control de calidad es considerado una de las responsabilidades más sensibles dentro de la cadena de comercialización.
Mientras avanzan las investigaciones, el caso “gasolina basura” se perfila como uno de los mayores escándalos recientes dentro de YPFB, con varios exejecutivos bajo la lupa de la justicia y una creciente presión para esclarecer quiénes autorizaron la distribución de un combustible que, según las denuncias, terminó afectando a miles de propietarios de vehículos en todo el país.




