El acuerdo entre Bolivia y Rusia para la construcción de un reactor nuclear ha suscitado interrogantes debido a la opacidad que lo rodea. Dentro de esta alianza geopolítica, también involucrada con China, los detalles están resguardados bajo una «cláusula de confidencialidad». Lo único que se ha revelado es que Bolivia deberá desembolsar 380 millones de dólares este año, cifra que se duplicará el próximo y seguirá aumentando en el futuro.
Erlan Vásquez, especialista en ingeniería nuclear de la Agencia Boliviana de Energía Nuclear (ABEN), ofreció algunas luces sobre el proyecto. La nueva infraestructura tendrá 200 kilovatios de potencia térmica y será un reactor de «tipo piscina moderado y enfriado por agua ligera». La vasija que llegó al país esta semana está diseñada para alojar este reactor, el cual es parte del centro de investigación nuclear cuya culminación se espera para 2025.
Según Vásquez, este componente marca el inicio de la transición de la fase de construcción hacia el montaje del equipamiento: «Es el inicio de la instalación de los componentes que forman parte del corazón del reactor». La construcción y diseño de la vasija estuvieron a cargo de la Corporación Estatal de Energía Nuclear Rosatom, la misma entidad que está liderando las obras del centro nuclear de investigación.
Esta alianza no es la única incursión de Rosatom en Bolivia. La compañía, bajo el control del gobierno ruso, ha avanzado en el mercado del litio al asociarse con la empresa estatal Yacimientos de Litio Bolivianos (YLB) para establecer un complejo industrial en el salar de Pastos Grandes. Esta acción asegura a Rosatom un acceso directo a una de las principales reservas de litio en el mundo, consolidando su presencia en la región.
Sin embargo, preocupaciones previas han arrojado sombras sobre la reputación de Rosatom. Servicios de inteligencia de Lituania alertaron sobre supuestos encubrimientos de incidentes y entregas de tecnología defectuosa. El Departamento de Seguridad del Estado lituano sostuvo que «las tecnologías que suministra son defectuosas», lo que despierta interrogantes sobre la calidad y seguridad de los proyectos impulsados por esta entidad rusa.
En marzo de 2023, los servicios de inteligencia lituanos publicaron su informe de evaluación de la amenaza nacional, en el que afirman que Rosatom había encubierto incidentes, informó la emisora pública lituana LRT. “Rosatom intenta mantener su posición en el mercado de la energía nuclear; sin embargo, según los servicios de inteligencia, las tecnologías que suministra son defectuosas”, declaró el Departamento de Seguridad del Estado lituano, según LRT.
En este contexto, el informe de inteligencia lituano subrayó que los proyectos nucleares de Rosatom no solo tienen implicaciones económicas y militares para Rusia, sino que también influyen en su influencia política en el exterior.




